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Por Ricardo Sevilla
El PRI sigue vivo, pero no por mucho tiempo. Y, en sus últimos estertores, está dando patadas de ahogado.
El partido que otrora tuviera como líder a Plutarco Elías Calles, no es más que un despojo de lo que algún día fue.
Y, en esta ultima etapa, que ya huele a necrosis, Alejandro Moreno Cárdenas ha lanzado, junto con sus extraviados estrategas, “Defensores de México”, que tiene el anhelo de contender en las elecciones de 2027.
Lo cierto es que, aunque se promociona como una renovación, la lista de 50 posibles candidatos a gobernadores revela rostros conocidos por escándalos de corrupción y vínculos con el crimen organizado en estados clave como Nuevo León, Guerrero y Michoacán.
¿Quiere saber algunos nombres? Ahí la van: Rosario Robles, quien a pesar de su historial relacionado con la Estafa Maestra, ha sido designada por “Alito” para operar una red ciudadana de vigilancia electoral, lo cual resulta sumamente delirante.
Otro de los “defensores” es Adrián de la Garza, señalado por un presunto desvío de recursos públicos a favor de la empresa Next Energy, cuyo contrato, a 30 años y por 7 mil millones de pesos, pretendía crear una planta solar que, hasta hoy, no existe más que en sueños.
Uno más de los convocados por Moreno Cárdenas es Guillermo Valencia, actual dirigente estatal del PRI en Michoacán, quien arrastra una destitución previa y una investigación de la PGR por presuntos nexos con Los Caballeros Templarios, además de acusaciones por venta de candidaturas.
Otra de las fichitas del PRI es Enrique Galindo, en San Luis Potosí. Cabe destacar que a este señor la Auditoría Superior de la Federación (ASF) le detectó en 2025 irregularidades por 370 millones de pesos en contratos de obra pública, señalando licitaciones manipuladas y sobrecostos.
¿Y sabe qué? La política se vuelve psiquiatría cuando los cínicos y los corruptos se presentan como una opción en las urnas. La renovación del PRI es como pintar de blanco una pared llena de moho: la pudrición sigue ahí.