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“Sigo con tristeza la situación en Oriente Medio. No podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas indefensas”, dijo el Papa León IV en su cuenta oficial ayer domingo 22. Poco a poco y a medida que la guerra avanza a terrenos peligrosos para el mundo, muchas naciones, al ver su economía en riesgo a causa del aumento en el precio del petróleo, claman por que esta locura termine.
Ahora se dice que el ataque a la base estadounidense Diego García fue hecho por un submarino israelí, otro ataque más de falsa bandera: me pregunto si el ataque del 7 de octubre del 2023 no fue también de falsa bandera para tener un “pretexto legítimo” para arrasar Gaza y el mundo que ahora clama por paz, guardó silencio mientras las masacres de inocentes se perpetraban y en los cuarteles se aliaban con Trump al tiempo que Jared Kushner, cuñado de Trump preparaba los planos para el lujoso resort en que convertirían a Palestina.
Nadie hizo caso entonces a la Corte Internacional de Justicia, nadie suspendió relaciones, por el contrario, la UE proporcionó apoyo; la ONU guardó un silencio cómplice, no hubo sanciones. El Crimen Colectivo, como lo nombró Francesca Albanese manchó de sangre las manos, que no las conciencias de los que pudieron detenerlos. Luego, ya asociados Netanyahu y Trump, fueron por Venezuela, se alían, con la ultraderecha de América latina, ahogan a Cuba mientras desatan la guerra contra Irán, porque Trump “supuso” que construían una bomba nuclear.
Ese mundo que no actuó a tiempo, tiene ahora la consecuencia, la locura con poder y mucho dinero, ensoberbecida, soñando un día sí y otro también que “ya ganó” y los países que solo queremos vivir en paz también sufrimos la consecuencia. En el foro de alto nivel de la CELAC, Lula advirtió: “nos quieren colonizar otra vez, quieren ser dueños de los minerales críticos (…) me indigna la pasividad de la ONU (…) estamos perdiendo el derecho a indignarnos. Estamos perdiendo nuestros derechos (…) no quiero la guerra, lo que quiero es debatir, lo que quiero es construir narrativas.
Pero el fuerte discurso de Lula quedará en anécdota ahora que hemos visto que las instituciones internacionales que deberían protegernos, callan ante el tirano, volviéndose nuevamente cómplices de un crimen colectivo cada vez mayor.
Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez