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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En Calimaya, la seguridad pública se sostiene sobre ruedas desgastadas. El parque vehicular de la policía municipal, lejos de representar una herramienta eficaz para la prevención del delito, se ha convertido en un símbolo del abandono institucional que denuncian los habitantes, quienes acusan a la administración local de no garantizar condiciones mínimas para la operación policial.
Las patrullas, aseguran vecinos, circulan sin placas, presentan fallas mecánicas recurrentes y en múltiples ocasiones quedan fuera de servicio en pleno recorrido.

Esta situación no sólo compromete la capacidad de respuesta de los elementos, sino que deja a las comunidades en una condición de vulnerabilidad constante, sin presencia policial oportuna ante emergencias.
El señalamiento adquiere mayor relevancia al contrastarse con los informes oficiales del propio ayuntamiento.
De acuerdo con datos del tercer trimestre de 2025, el gobierno municipal encabezado por Omar Guillermo Sánchez reportó un gasto de nueve millones 982 mil 741 pesos provenientes del FORTAMUN, destinados al rubro de seguridad. Sin embargo, el destino específico de esos recursos permanece difuso, particularmente en lo que respecta al mantenimiento o renovación de las unidades.
Vecinos advierten que la mayoría de las patrullas son heredadas de administraciones anteriores y no han recibido intervención mecánica adecuada. A ello se suma la irregularidad de operar sin matrículas, lo que pone en entredicho la legalidad de su circulación y refleja una omisión administrativa evidente.
La inconformidad también se expresa en experiencias cotidianas. Habitantes denuncian la ausencia de unidades en momentos críticos, lo que evidencia una corporación limitada en su capacidad operativa. Para la población, el problema no radica únicamente en la falta de recursos, sino en la ineficiencia con la que estos se gestionan.
Especialistas en administración pública advierten que el FORTAMUN es un fondo etiquetado que exige claridad en su aplicación, particularmente en temas de seguridad. En este caso, la opacidad y la falta de resultados tangibles alimentan la percepción de un gobierno municipal que prioriza el discurso sobre la acción.
Así, en Calimaya, la seguridad se ha convertido en un pendiente estructural, donde el gasto millonario no logra traducirse en protección efectiva, evidenciando una administración que no ha sabido responder a una de las exigencias más urgentes de la ciudadanía.