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JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- En la última década, el parque vehicular en la capital del país ha crecido de manera sostenida en las alcaldías Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Álvaro Obregón, Coyoacán y Tlalpan, concentrando el mayor número de unidades y marcando el ritmo del tránsito en la metrópoli.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran que Gustavo A. Madero encabeza la lista al pasar de 493 mil 448 vehículos en 2015 a 696 mil 389 en 2024. Le sigue Iztapalapa, que aumentó de 441 mil 776 a 584 mil 24 unidades en el mismo periodo.
En tercer lugar se ubica Álvaro Obregón, con un incremento de 348 mil 135 a 447 mil 778 vehículos, mientras que Coyoacán pasó de 416 mil 278 a 543 mil 33. Tlalpan completa el top cinco con un crecimiento similar, reflejando la expansión en el sur de la ciudad.
Este aumento no es casual. Especialistas señalan que factores como el crecimiento poblacional, la expansión urbana y la necesidad de traslados largos hacia centros laborales han impulsado la adquisición de automóviles, especialmente en demarcaciones extensas y densamente habitadas.
Sin embargo, el fenómeno también revela contrastes. De acuerdo con datos del INEGI analizados por la geógrafa Mercedes Sánchez Plascencia, existen alcaldías donde incluso hay más autos que posibles conductores.
Es el caso de Miguel Hidalgo, con 145 vehículos por cada 100 personas mayores de edad, seguida de Benito Juárez (134.8) y Cuauhtémoc (109.7). Estas zonas, consideradas céntricas, concentran actividad económica, servicios y empleos, lo que eleva la movilidad diaria y el uso del automóvil, además de reflejar un mayor poder adquisitivo.
En contraste, alcaldías periféricas como Tláhuac, Milpa Alta e Iztapalapa registran las tasas más bajas de autos por habitante adulto, lo que evidencia desigualdades en acceso a vehículos y dependencia del transporte público.
El crecimiento vehicular en GAM, Iztapalapa, Álvaro Obregón, Coyoacán y Tlalpan confirma que las zonas más pobladas y extensas concentran la mayor presión sobre la movilidad urbana.
Este escenario plantea retos urgentes en materia de congestión vial, contaminación y planeación urbana, en una ciudad donde el número de automóviles sigue en ascenso y rebasa ya los 6.5 millones de unidades en circulación.