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Habitantes de diversas colonias denuncian que además del retraso en el bacheo realizado por el ayuntamiento presenta deficiencias técnicas que comprometen la seguridad vial
REDACCION
GRUPO CANTÓN
Con más reclamos que reconocimiento, vecinos de Cuautitlán Izcalli reprochan la manera en que el gobierno municipal ejecutó recientes trabajos de bacheo en distintas colonias, donde la constante no ha sido la mejora de las vialidades, sino la persistencia del deterioro. Las acciones, que se llevaron a cabo este jueves, son calificadas por los habitantes como tardías, improvisadas y técnicamente deficientes.

Las labores fueron reportadas en Santa Rosa de Lima, Plan de Guadalupe, Bosques de la Hacienda y Santa María Guadalupe Las Torres; sin embargo, la percepción ciudadana dista del discurso oficial. De acuerdo con testimonios recabados, las cuadrillas intervinieron sin una preparación adecuada del terreno, omitiendo procesos básicos como la limpieza profunda del área o la correcta compactación del material.
El problema, señalan, no es únicamente el cómo, sino el cuándo. Durante meses, las vialidades permanecieron en condiciones críticas, con baches que crecieron hasta convertirse en riesgos constantes para automovilistas, transporte público y peatones. No fue sino hasta después de múltiples quejas que las autoridades acudieron, pero lo hicieron —afirman— sin garantizar resultados duraderos.
“Solo vinieron a tapar por encima. No retiraron el material dañado, ni nivelaron bien. A los pocos días, el bache regresa o queda peor”, denunció un residente de Bosques de la Hacienda, quien aseguró que los trabajos se realizaron con prisa y sin supervisión.
En Santa María Guadalupe Las Torres, el escenario es similar: superficies irregulares, bordes mal sellados y zonas donde el asfalto ya comienza a fracturarse. Esta situación no solo afecta la movilidad, sino que incrementa el riesgo de accidentes, especialmente para motociclistas.
Aunado a ello, vecinos advierten que las acciones se concentraron en puntos visibles, mientras calles secundarias —donde habita la mayoría de las familias— continúan sin atención. Para los habitantes, el bacheo parece responder más a una estrategia de imagen que a una solución integral.
Así, entre parches que no resisten el paso de los días, la exigencia se mantiene: trabajos de calidad, planeación real y atención oportuna a un problema que sigue sin resolverse.