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Mientras el gobierno del alcalde Jaime Mercado presume una reducción en cifras de extorsión durante 2025 e inicios de 2026, la realidad para los habitantes, es otra
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
Mientras el discurso oficial presume avances en seguridad, el municipio de San José del Rincón refleja una realidad distinta: operativos constantes, presencia del crimen organizado y una estrategia que no termina de aterrizar a nivel local. Durante 2025 y lo que va de 2026, esta demarcación mexiquense, gobernada por Jaime Mercado, ha sido escenario de acciones relevantes contra la delincuencia, principalmente por delitos como extorsión y robo.
En diciembre de 2025, autoridades estatales y ministeriales detuvieron a seis personas vinculadas con extorsión a comerciantes y operaciones con recursos ilícitos, asegurando dinero en efectivo en la zona. Ya en 2026, los operativos continuaron: en enero fue capturado un presunto generador de violencia, relacionado con robos a negocios y posibles vínculos con grupos criminales que operan en la región

Además, informes recientes de la Secretaría de Seguridad estatal confirman que estas acciones forman parte de despliegues estratégicos derivados de las Mesas de Paz, aunque en municipios como este, la coordinación ocurre de forma regional y no con presencia permanente
A nivel estatal, el gobierno ha reportado reducciones en delitos como la extorsión durante 2025 y principios de 2026; sin embargo, estos avances contrastan con lo que ocurre en zonas rurales como San José del Rincón, donde la incidencia delictiva sigue ligada a economías locales vulnerables y baja capacidad institucional

El problema de fondo es estructural: territorio amplio, comunidades dispersas y limitada presencia policial municipal. Esto ha provocado que la seguridad dependa principalmente de fuerzas estatales, dejando al municipio sin una estrategia propia sólida y con escasa visibilidad en las Mesas de Paz.
En los hechos, San José del Rincón no está fuera de la estrategia de seguridad, pero tampoco es protagonista de ella. Es un municipio donde la violencia no siempre hace ruido mediático, pero sí evidencia una constante: la brecha entre las cifras oficiales y la realidad en territorio.