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A días de la muerte de la joven, su familia fijó una postura firme: rechazar compensación económica y demandar que el responsable enfrente la justicia sin beneficios legales
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Para la familia de Joselyn Alejandra, la pérdida no tiene precio ni puede resolverse con un acuerdo económico. A casi una semana del hecho que le arrebató la vida, sus familiares rompieron el silencio para fijar una postura que apunta directamente al sistema de justicia: no aceptarán dinero, exigen cárcel.
El caso, ocurrido en el Estado de México, ha colocado nuevamente bajo la lupa la forma en que se procesan los delitos viales. Los deudos advierten que, en múltiples ocasiones, estos hechos terminan resolviéndose mediante compensaciones económicas que permiten a los responsables evitar una sanción penal. En su caso, aseguran, no habrá negociación.

“Queremos justicia, no dinero”, expresaron durante un posicionamiento público, donde también solicitaron a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México llevar el proceso con transparencia, sin privilegios y garantizando el acceso a todas las pruebas necesarias.
El reclamo no solo es individual. La familia busca que el caso marque un precedente. Sostienen que conducir implica una responsabilidad directa sobre la vida de terceros y que cualquier conducta imprudente debe tener consecuencias legales claras.
En el fondo, el conflicto exhibe una problemática mayor: la normalización de los acuerdos en hechos que terminan en tragedia. Para los afectados, aceptar una indemnización significaría reducir la vida de su familiar a una cifra.
Mientras el proceso avanza, la exigencia se mantiene firme. No buscan venganza, dicen, sino justicia. Una que no dependa del dinero ni de negociaciones, sino del cumplimiento de la ley. La sociedad observa. Y en cada caso como este, se repite la misma pregunta: ¿vale más pagar… que responder ante la justicia?
En esta ocasión, la respuesta de la familia es contundente. No hay trato posible. Solo una exigencia: que quien causó la muerte enfrente las consecuencias. Porque para ellos, la memoria de Joselyn no se repara… se defiende.