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Por Salvador Guerrero Chiprés
Capturas de alto impacto
La coordinación entre instituciones y el reporte ciudadano oportuno son centrales en el descarrilamiento de organizaciones dedicadas a la Trata de Personas, como lo demuestra la captura de una operadora vinculada al Tren de Aragua.
Para este delito de orden transnacional, los delincuentes operan en una intrincada red que va desde el enganche de víctimas con falsas promesas de empleo o de amor hasta el traslado y vigilancia.
En 10 años, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública más de 3 mil personas han sido víctimas, el 75 por ciento niñas y adolescentes. Detrás de cada cifra hay historias de coerción y explotación, así como evidencia de un sistema coordinado con capacidad para intervenir.
La colaboración entre las secretarías de Seguridad local y federal y la Fiscalía General de Justicia llevó a la captura en la Ciudad de México de una joven venezolana conocida como “La Maracucha”, a quien acusan de Trata de Personas e identifican como integrante del Tren de Aragua, organización de origen venezolano que ha extendido sus operaciones a diversos países de América Latina, diversificando sus ingresos a través de la extorsión y distribución de drogas.
Esa detención fue el resultado de cateos, verificaciones y capturas previas, en una alineación estratégica entre el Gobierno de Clara Brugada y las autoridades federales.
En el combate a la Trata, la participación ciudadana es vital con el reporte a canales de atención como el 089 para denuncias anónimas operado desde el C5 o la Línea y Chat Nacional contra la Trata de Personas (LNCTP) 800 5533 000 del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia.
Las capturas de alto impacto y la protección de poblaciones vulnerables demuestran que, cuando la inteligencia policial y la vigilancia civil convergen, los “trenes del crimen” pueden ser descarrilados.