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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La actividad ganadera en comunidades del municipio de Jilotepec enfrenta un escenario crítico tras la muerte repentina de decenas de reses, un hecho que productores locales vinculan con el consumo de alimento presuntamente en mal estado.
El fenómeno, detectado inicialmente en corrales de la zona rural, comenzó a difundirse mediante redes sociales, donde los propios afectados documentaron la pérdida de sus animales. De acuerdo con los testimonios, el alimento suministrado —una mezcla comercial de galleta y salvado— fue adquirido en un establecimiento de la región, lo que ha generado sospechas sobre la calidad del producto.

Los reportes no se limitan a un solo punto. Habitantes de localidades cercanas han señalado casos similares, con cuadros clínicos coincidentes en sus hatos, lo que sugiere un posible origen común en la cadena de suministro del insumo.
El impacto económico es inmediato. Para las familias dedicadas a la ganadería de pequeña escala, cada animal representa ingreso diario mediante la producción de leche o la venta para engorda. La pérdida total del hato implica la cancelación súbita de su principal fuente de sustento.
Previo a la muerte, los animales presentaron signos clínicos como inflamación abdominal, dificultad para evacuar, rechazo al alimento, inquietud, tos y secreción nasal, síntomas que se manifestaron de forma acelerada.
Ante la situación, productores han recurrido a médicos veterinarios particulares, quienes coinciden en la necesidad de realizar necropsias y estudios toxicológicos que permitan establecer con precisión la causa de la mortandad.
Si bien la hipótesis principal apunta a un alimento contaminado, especialistas advierten que es indispensable descartar enfermedades o agentes externos mediante diagnóstico técnico.