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Edil de Lerma perfila el rumbo a Morena; la decisión se da en medio del desgaste del tricolor

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El tablero político se reconfigura con el inminente rompimiento del alcalde priista Miguel Ángel Ramírez con el PRI para incorporarse al partido en el poder

MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN

El reacomodo político en el Estado de México ya no es discreto. Se mueve con claridad y apunta a un nuevo debilitamiento del Partido Revolucionario Institucional. Esta vez, el foco está en Lerma, donde su presidente municipal, Miguel Ángel Ramírez, perfila su salida del tricolor para sumarse a Morena, en un movimiento que podría concretarse de forma oficial en las próximas horas.


Las versiones que circulan en el entorno político coinciden en un mismo punto: los acercamientos con la dirigencia morenista ya ocurrieron. No se trata de un tanteo, sino de una negociación avanzada que responde a un cálculo político rumbo al proceso electoral de 2027.

De confirmarse, la salida representaría otro golpe para el PRI mexiquense, que enfrenta una pérdida sostenida de cuadros con estructura territorial. Lerma no es menor. Es un municipio estratégico por su ubicación, su peso económico y su capacidad de operación política.

El fenómeno no es aislado. En el mismo escenario aparece Zinacantepec, donde el alcalde Manuel Vilchis también ha sido señalado como parte de estos movimientos. La constante es clara: perfiles formados en el priismo buscan cobijo en Morena, partido que hoy concentra el poder estatal y federal.

Analistas coinciden en que la migración responde menos a convicciones ideológicas y más a una lógica de supervivencia. En un contexto donde el PRI arrastra desgaste, pérdida de confianza y debilitamiento estructural, la permanencia en sus filas representa un riesgo político para quienes buscan continuidad.

El momento es clave. A menos de dos años del proceso electoral, los reacomodos comienzan a definir el mapa de fuerzas. Morena se fortalece no solo con nuevos perfiles, sino con operadores territoriales que conocen el funcionamiento del sistema priista. Mientras tanto, en el PRI el silencio pesa. No hay señales de contención ni de recomposición interna. Cada salida expone una fractura mayor.

La posible adhesión del edil de Lerma no solo marca un cambio de partido. Refleja el desplazamiento de un modelo político que, durante décadas, dominó la entidad y que hoy enfrenta una de sus etapas más críticas. El mensaje es contundente: el poder se está reacomodando, y el PRI, lejos de resistir, parece vaciarse desde adentro.

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