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Sobre la autopista, dos pesadas unidades de carga protagonizaran un violento accidente a la altura del kilómetro 124, en el tramo Pachuca–Ajoloapan con dirección a Querétaro
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La mañana del jueves se convirtió en una escena de caos y metal retorcido sobre la autopista Arco Norte. Un estruendo estremeció a los automovilistas que circulaban por el kilómetro 124, en el tramo Pachuca–Ajoloapan, cuando dos pesadas unidades de carga protagonizaron un choque que dejó la carretera convertida en un escenario de destrucción.

Tras el impacto, un camión de carga terminó completamente volcado sobre el pavimento, mientras que un tractocamión quedó suspendido sobre la barrera metálica de contención, como si hubiera sido lanzado con violencia fuera de la vía. La escena era estremecedora: fragmentos de plástico, cristales esparcidos y manchas de aceite que se mezclaban con el olor a frenos quemados.
Automovilistas que presenciaron el accidente narraron momentos de pánico. “Fue un golpe seco, muy fuerte… cuando volteamos vimos el camión volcado y pensamos que el conductor había muerto”, relató un conductor que circulaba metros atrás del impacto.
Otros testigos descendieron de sus vehículos para intentar ayudar, mientras llamaban a los servicios de emergencia. El tráfico comenzó a detenerse y en cuestión de minutos la autopista quedó convertida en una larga fila de vehículos inmóviles.
Paramédicos arribaron al sitio y encontraron a dos personas lesionadas entre los restos de los vehículos. Con maniobras cuidadosas lograron rescatarlas y brindarles atención médica en el lugar antes de su traslado para una valoración más detallada.
Elementos de la Guardia Nacional División Carreteras acordonaron la zona y coordinaron las labores para retirar las unidades siniestradas. Las grúas comenzaron entonces un trabajo lento y complejo para levantar el camión volcado y liberar el paso. Durante varias horas la circulación hacia Querétaro permaneció parcialmente bloqueada, mientras los conductores observaban con nerviosismo el escenario del accidente.
Para quienes pasaron por el lugar, la imagen quedó grabada como un recordatorio brutal de la fragilidad en carretera: bastó un instante para que el rugido de dos máquinas gigantes se transformara en una escena de pánico, acero torcido y sirenas rompiendo el silencio del amanecer.