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Ciudad de México a 10 de marzo de 2026.- La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) manifiesta su preocupación ante los planteamientos punitivos que buscan restringir la venta de tortillas en hieleras, tiendas de abarrotes o mediante reparto en vehículos en colonias. Limitar estos canales de venta podría provocar el alza en el precio del kilo de tortilla.
En México, la tortilla es uno de los alimentos básicos más importantes de la dieta nacional. Se estima que cada mexicano consume en promedio alrededor de 75 kilogramos de tortilla al año, lo que refleja la enorme demanda diaria de este producto en todo el país. Para satisfacerla existe una extensa red de producción popular integrada por decenas de miles de tortillerías de barrio que operan mediante el sistema tradicional de nixtamalización y que abastecen alrededor del 70% de la tortilla que se consume en México.
Sin esta producción artesanal y de pequeña escala sería imposible cubrir la demanda cotidiana de este alimento esencial para millones de familias, por lo que cualquier medida que afecte su producción, distribución y comercialización debe analizarse con responsabilidad, considerando la realidad del mercado nacional y el impacto en el consumidor.
“ANPEC rechaza la idea planteada de que un mayor número de tortillerías o de producción artesanal provoque un aumento en el precio del kilo de tortilla. Esto no es verdad. Por el contrario, no hay que perder de vista que no hay producto más caro que el que no se encuentra en el mercado. El encarecimiento de la tortilla responde principalmente al incremento en sus costos de producción, entre ellos el precio del maíz, el gas, la energía eléctrica, la mano de obra, el transporte y el mantenimiento de maquinaria”, enfatizó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.