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Se ha trasladado la pugna de lo político al vecinal; primero con el retiro de la estatua Chinelo ahora por la celebración del Niñopa
Ana E. Rosete
Aunque la alcaldía Xochimilco es gobernada actualmente por la morenista Circe Camacho, en el territorio persiste una disputa política con el exalcalde José Carlos Acosta, quien mantiene influencia en distintos pueblos originarios de la demarcación.
De acuerdo con habitantes de la zona, la rivalidad entre ambos liderazgos de izquierda se ha trasladado a decisiones públicas, celebraciones tradicionales e incluso al uso de espacios emblemáticos de la alcaldía.
Un vecino originario del barrio de San Lorenzo, Mariano Ruiz, aseguró que las tierras y la vida comunitaria xochimilca continúan siendo terreno de disputa entre ambos grupos políticos. Además, advirtió que la confrontación ha generado un ambiente de tensión entre habitantes.

“Los grupos de choque cercanos a ambos políticos constantemente se confrontan y eso genera miedo entre la gente”, comentó.
Uno de los episodios más visibles del enfrentamiento fue el retiro del monumento al Chinelo, instalado durante la administración de Acosta. El 4 de octubre de 2020 el entonces alcalde inauguró la escultura como un reconocimiento a los pobladores.
La estatua, elaborada en bronce platinado y con una altura de 5.5 metros, fue colocada en el cruce de Guadalupe I. Ramírez y Gladiola, como parte de un proyecto de mejora urbana en el centro de Xochimilco; tanto la escultura como trabajos realizados en el embarcadero Fernando Celada implicaron una inversión cercana a 9.5 millones de pesos, provenientes de los presupuestos de 2020 y 2021.
Con la llegada de Camacho al gobierno, la pieza fue retirada, lo que para vecinos y simpatizantes del exalcalde representó un gesto político que evidenció el rompimiento entre ambos grupos.
La tensión también se reflejó en la reciente celebración del Niñopa, una de las tradiciones más importantes de la demarcación. Acosta promovió la instalación de un castillo de fuegos artificiales valuado en más de 500 mil pesos en la explanada delegacional, al que acudieron más de 5 mil habitantes. Sin embargo, la alcaldesa ordenó a Protección Civil y a elementos de seguridad pública impedir su quema por supuestos motivos de seguridad.
Desde el entorno del gobierno actual también surgieron cuestionamientos sobre el origen de los recursos con los que habría sido adquirido el castillo pirotécnico.
La ruptura política entre ambos se profundizó tras el proceso electoral de 2024, cuando el grupo cercano a Acosta buscó impulsar a Erika Rosales como candidata a la alcaldía. Al no obtener la postulación, el exalcalde retiró su apoyo al proyecto que finalmente llevó a Circe Camacho al poder.