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Las invasiones, quemas controladas y otras provocadas, son el motivo de las conflagraciones; terreno seco, abona para que se den los siniestros
CHRISTIAN DAZA
GRUPO CANTÓN
CIUDAD DE MÉXICO.- Con el inicio de la temporada de calor, los bosques de la Ciudad de México corren el riesgo de incendio, como es el caso del cerro de Xochitepec, en Xochimilco, en donde las altas temperaturas, las quemas controladas y los incendios provocados por invasiones, son una amenaza a uno de los tantos pulmones del sur de la urbe capitalina.
En recorrido realizado por Diario Basta a esta zona, se constató lo seco que se encuentra este lugar, también conocido como Cerro de Las Flores, el cual en otras ocasiones ya se ha incendiado, poniendo en riesgo al pueblo de Santa Cruz Xochitepec, el cual se encuentra justo al pie del coloso.
Juan González Romero, exjefe delegacional en Xochimilco, y quien trabaja por el rescate de este espacio, realizando estudios de flora y fauna, se congratuló de que las autoridades han creado brechas corta fuego y reforestaciones para detener las conflagraciones, sin embargo, lamentó el no ver brigadas de guardabosques que eviten las quemas que en cualquier momento puede suceder ante la falta de lluvias y la búsqueda de predios para invadir.

“Como en toda la ciudad, hay riesgo en esta época de estiaje por incendios provocados o naturales, y sí habido muchos incendios en los años anteriores. Hasta el momento sólo se ha presentado uno y han sido atendido por la CORENADR a tiempo y creo que también se han tomado medidas desde hace algunos años como las líneas cortafuegos; sin embargo, antes había una brigada que cuidaba el cerro , ahora no los he visto y creo que no hay”, dijo el también oriundo de Xochimilco.

La parte más alta del cerro se ubica a 2 mil 500 metros de altura y se encuentra rodeado por la autopista del Sol y el Colegio militar de San Pedro Mártir, por lo cual está constantemente amenazado por invasores de terrenos.
“Es un espacio verde muy amplio dentro de un suelo de conservación de 300 hectáreas y es como un oasis porque ya está aislado del resto de la cadena montañosa del Ajusco- Chichinautzin, ya que no hay un corredor o continuidad de esta área verde, y cada vez se va reduciendo por las amenazas del crecimiento de la mancha urbana”, explicó González Romero.