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Por Salvador Guerrero Chiprés
El 8M revela pendientes
El 8M fue recordatorio de la deuda con la igualdad, reconocimiento de quienes han abierto camino, así como de avances y grandes pendientes.
Más de 120 mil mujeres tan solo en las calles de la Ciudad de México, desde Paseo de la Reforma hasta el Zócalo. En Campo Marte —referente de otras administraciones de la violencia represiva y machista— la Presidenta Claudia Sheinbaum define el Día Internacional de la Mujer como fecha para mirar la historia.
Al reconocer a 24 mujeres que la historia oficial escrita por hombres minimizó, la mandataria hace un ejercicio de memoria y justicia narrativa. El momento más disruptivo viene del Secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, quien destaca que liderazgo y vocación de servicio no tienen género; un avance cultural hasta hace diez impensable.
Ya la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, había hablado de una verdad incómoda. El 8M —conmemorado por la ONU desde 1975 en recuerdo de quienes a comienzos del siglo XX iniciaron la lucha por el derecho al voto, mejores condiciones labores e igualdad— es para mirar lo faltante y seguir abriendo brecha. La capital nacional ha sido epicentro de políticas de género avanzadas, desde las Lunas, el Sistema Público de Cuidados hasta la perspectiva de género en la atención de emergencias.
Falta desarticular la dependencia económica que encadena a las mujeres a sus maltratadores; una economía del cuidado tan robusta que ninguna víctima deba elegir entre su seguridad y el techo de sus hijas o hijos.
Mientras las colectivas marchan por Reforma, en la red se libraba otra batalla. El ciberespacio es territorio donde acoso, difusión de contenido íntimo y violencia política digital se viralizan.
En el camino al Zócalo, la realidad marca pendientes y esperanzas. Sentada en una carriola, una niña de unos 4 años porta un cartel: “y por las que estamos creciendo”.
El 8M revela pendientes.