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Por Pedro Linares Manuel
Desde tiempos antiguos, la humanidad ha utilizado la metáfora de la luz para representar el conocimiento, la conciencia y el despertar interior. En la tradición masónica, la luz no se entiende como una revelación mística reservada para unos cuantos, ni como una verdad absoluta impuesta por un dogma. La luz representa, ante todo, la capacidad del ser humano para comprenderse a sí mismo y al mundo con mayor claridad.
Cuando un masón habla de “buscar la luz”, no se refiere a encontrar respuestas definitivas que cierren el pensamiento, sino a iniciar un proceso permanente de aprendizaje. La luz no elimina las preguntas; al contrario, las vuelve más profundas. En ese sentido, la búsqueda de la luz es una actitud de vida: estudiar, reflexionar, cuestionar y actuar con conciencia.
PULIR LA PROPIA PIEDRA
La Masonería propone que cada ser humano llega a la vida como una “piedra bruta”, es decir, con potencial, pero también con limitaciones, prejuicios y errores. La luz simboliza el proceso de pulir esa piedra. No se trata de perfección inmediata, sino de trabajo constante sobre el carácter, la mente y la conducta. Cada acto de reflexión, cada decisión ética y cada esfuerzo por comprender al otro es un pequeño avance hacia esa luz interior.
Por eso, la luz masónica no se confunde con la obediencia ciega. La Masonería no busca seguidores que repitan ideas, sino personas capaces de pensar por sí mismas. La luz es conciencia, no dogma. Es la libertad de investigar, de dialogar y de construir criterio propio. En lugar de imponer una verdad única, invita a cada individuo a recorrer su propio camino de comprensión.
LUZ QUE SE CULTIVA
En la vida cotidiana, esta búsqueda se manifiesta en acciones simples pero profundas: escuchar antes de juzgar, estudiar antes de opinar y reflexionar antes de actuar. La luz no se alcanza de una vez para siempre; se cultiva día a día en la manera en que vivimos.
Quizá por eso la Masonería insiste tanto en la idea de buscar la luz. No porque alguien pueda entregarla, sino porque cada ser humano debe descubrirla por sí mismo. Y cuando esa luz interior comienza a crecer, no solo ilumina la vida personal, sino también la forma en que contribuimos a una sociedad más consciente, más libre y más humana. Libros y contenidos: www.mentisnovatea.com | Si usted necesita una atención psicológica por ser lector de este diario puede solicitarla por WhatsApp al 56 4410 4184