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Acusan tala de árboles por obras en la caseta el Dorado

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En la ampliación de la carretera Toluca-Atlacomulco, los trabajos de obra derribaron al menos diez árboles adultos que por años dieron sombra natural y barrera ambiental

REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN

La ampliación de la plaza de cobro El Dorado, ubicada sobre la carretera Toluca-Atlacomulco, dejó una escena que ha provocado inconformidad entre vecinos y usuarios habituales de la vía: la tala de varios árboles adultos que durante años formaron parte del paisaje y ofrecieron sombra en uno de los puntos de tránsito más concurridos de la región.


De acuerdo con testimonios de habitantes de comunidades cercanas y conductores que circulan diariamente por la zona, al menos una decena de ejemplares fueron derribados para permitir el ensanche de carriles y maniobras de maquinaria pesada. Los árboles, algunos con más de dos décadas de crecimiento, se encontraban en el camellón y en áreas laterales de la caseta.

La intervención, señalan los vecinos, llegó tarde y sin información previa para quienes habitan o transitan por el lugar. Aunque reconocen la necesidad de mejorar la infraestructura vial para reducir congestionamientos, consideran que las acciones se ejecutaron sin prever alternativas que protegieran el arbolado existente.

“Sabemos que las carreteras deben ampliarse, pero no que tengan que arrasar con todo. Estos árboles llevaban aquí más de veinte años”, comentó un vecino de la zona que diariamente utiliza la vía para trasladarse hacia Toluca.

Además del impacto ambiental, habitantes señalan que la obra ha generado afectaciones temporales a peatones y usuarios del transporte público. La reducción de carriles y el movimiento constante de maquinaria han complicado el paso en un punto que tradicionalmente funciona como referencia para ascenso y descenso de pasajeros.

Automovilistas también reportan mayor congestión en horas pico, derivada de la modificación de carriles y de la señalización provisional instalada durante los trabajos.

Hasta ahora, ni la empresa concesionaria responsable de la autopista ni autoridades estatales han informado públicamente si existe un programa de compensación ambiental o reforestación que sustituya los árboles retirados.

Para los habitantes de la zona, la molestia no se centra únicamente en la obra, sino en la forma en que se ejecutó. Consideran que una planeación anticipada pudo evitar la pérdida de ejemplares que durante años formaron parte del entorno.

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