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Un SOS equivalente al poema de León Felipe en el que gritaba ¡Eh, que viene el lobo! cuando avisaba sobre los peligros del fascismo franquista, fue lo que se escuchó en el escenario de los premios Goya este fin de semana, una necesidad de advertir a los pueblos sobre el libertarismo neofascista que está cambiando el eje del mundo usando el foro más digno y valioso que puede existir: el del arte.
Fue un grito que se ahogó en los medios mundiales, invadidos por el bombardeo de Estados Unidos e Israel contra Irán.
“No caigan en la trampa, la ultraderecha vino a destruirlo todo (…) yo vengo del futuro, de un país donde el presidente incluso puso en venta el agua, o sea que ya no solo defendemos el cine, estamos teniendo que defender el agua, que no les pase a ustedes”.
Esas fueron las palabras de la actriz argentina Dolores Fonzi al recibir el reconocimiento, un discurso breve pero contundente que debería resonar en los países que, como el nuestro, goza de libertades pero que no está exento de ser invadido por la ola del totalitarismo, ese que vende o regala los recursos de un país, ese que apalea a los manifestantes, ese que tiene más prisa por enriquecerse que por la justicia social y el bien común.
Desde que Javier Milei entró al poder, su motosierra ha provocado más de 63 mil despidos en el sector público y 290 mil en el sector privado; 22 mil empresas han cerrado y sectores como el agua, serán transferidos al sector privado en un 90% a la empresa israelí Mekorot y lo mismo ha sucedido con la energía, minería, transportes y más de 400 propiedades estatales han ido a remate; la llamada “ley de Glaciares que protegía la reserva de agua ha sido modificada, junto con la Ley de Tierras, derogando la protección a zonas reservadas o de interés nacional, que ha facilitado la compra por extranjeros en sitios que antes eran de reserva o exclusivos a nacionales; aunado a ello, el crecimiento de las tazas de pobreza, el alza en medicamentos y la “nueva ley de empleadores” que anula las indemnizaciones y las multas por despido injustificado y autoriza el despido por bloqueos, anulando el derecho de huelga. La pesadilla para Argentina no ha terminado, de ahí la importancia del grito de una actriz que, antes que agradecer, prefirió advertir al mundo libre, que aún piensa que estamos a salvo. “Vengo del futuro”, es un llamado a la movilización y a no permitir que con nosotros pase lo mismo y se repita la historia de neoliberalismo que vivimos en donde casi nos venden el país entero, mientras los políticos argumentaban que no había “condiciones” ni para un aumento mayor a 5 pesos.
Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez