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Por Salvador Guerrero Chiprés
Zócalo, poderosa plataforma
En la capital nacional, el entretenimiento masivo incide en la dinámica del mercado interno. Eventos como el concierto de Shakira muestran un espectáculo de gran escala activando cadenas de consumo. Proyectan una ciudad capaz de organizarse con infraestructura y logística a la altura de la convocatoria y de la consiguiente seguridad.
Con la recepción de la “loba”, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, reafirma a la Ciudad de México ante las audiencias más exigentes. Asegura el derecho a la alegría como igualador social y generador de tasas de retorno económico. La Canaco CDMX, presidida por Vicente Gutiérrez Camposeco, estima una derrama de casi 404 millones de pesos.
Gobierno y empresariado apuestan por una ciudad con capacidad de movilización celebratoria. Lo mismo ocurrió con artistas como Rosalía o Los Fabulosos Cadillacs, quienes demostraron al Zócalo como poderosa plataforma de marketing y consolidan la institucionalización del espectáculo como bien público creador de certezas financieras.
Cuando la infraestructura urbana —una logística desde el Zócalo hasta el Monumento a la Revolución— se pone al servicio del esparcimiento, la confianza del consumidor se dispara.
La política de conciertos gratuitos ha evolucionado desde la gestión como mandataria local de la ahora Presidenta Claudia Sheinbaum. Al traer a figuras habitualmente de acceso prohibitivo en espacios privados, la capital nacional ejecuta una transferencia de riqueza simbólica. La narrativa de Brugada sobre Shakira subraya este punto: democratizar el acceso a la cultura y al esparcimiento.
Este modelo requiere de una logística precisa, desde la seguridad de los accesos, la videovigilancia o el transporte. Cada concierto exitoso en el Zócalo es un mensaje de una ciudad vibrante que también factura. Y viene el Mundial de Futbol para el cual la CDMX está preparada.