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La red global del CJNG: de los Andes a Europa y Asia; expandió sus operaciones a más de 40 países

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Investigaciones del International Institute for Strategic Studies (IISS) documentan una red transnacional que conecta productores andinos, puertos sudamericanos, proveedores asiáticos de químicos y mercados europeos

Ana E. Rosete

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) dejó de ser hace tiempo una organización de alcance doméstico, regional y nacional. Investigaciones de OjoPúblico y del International Institute for Strategic Studies (IISS) documentan una red transnacional que conecta productores andinos, puertos sudamericanos, proveedores asiáticos de químicos y mercados europeos bajo una misma lógica empresarial del delito.

Bajo el liderazgo de Nemesio Oseguera Cervantes, el grupo consolidó presencia en al menos 23 estados mexicanos y extendió operaciones a más de 40 países. Su expansión no fue improvisada: respondió a una estrategia de tercerización y alianzas pragmáticas que le permitió reducir riesgos y garantizar suministro constante de todo lo que necesitaba para mantener la venta y el tráfico de drogas.

En Colombia, el CJNG estableció vínculos con el Clan del Golfo, así como con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrilla activa desde 1964 que combina insurgencia armada con economías ilícitas, y con el Estado Mayor Central (EMC), disidencia de las FARC que mantiene control sobre zonas cocaleras tras el acuerdo de paz de 2016. En Brasil y Bolivia aparece el Primeiro Comando da Capital (PCC), organización nacida en cárceles paulistas y hoy pieza clave para el acceso a puertos estratégicos hacia Europa.

En tanto se incluyeron alianzas en Ecuador con bandas como Los Lobos; en Honduras con la MS-13; y conexiones en Italia con la ‘Ndrangheta para penetración de mercado y lavado de activos. China figuró como proveedor de precursores químicos, mientras India y Turquía operaron como nodos logísticos.

El comparativo con el Cártel de Sinaloa es inevitable. Durante décadas, Sinaloa perfeccionó un modelo federado basado en pactos regionales y discreción operativa. El CJNG, en cambio, apostó por una expansión más agresiva y visible, combinando violencia de alto impacto con diversificación internacional acelerada. Mientras Sinaloa consolidó rutas históricas hacia Estados Unidos, el CJNG ha priorizado Europa y mercados emergentes, apoyándose en redes extranjeras ya instaladas.

La diferencia no es menor: si Sinaloa construyó un sistema de alianzas flexible, el CJNG parece haberlo reinterpretado bajo un esquema corporativo más vertical y expansivo. No solo buscaba controlar plazas, sino asegurar cada eslabón de la cadena global, desde la hoja de coca hasta el contenedor marítimo.

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