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El encarecimiento del suelo, expansión de desarrollos residenciales exclusivos y tarifas turísticas superan el ingreso promedio local, lo que ha reavivado el debate sobre el acceso a la vivienda
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
La presidenta municipal de Valle de Bravo, Michelle Núñez Ponce, es señalada por actores locales de alentar un modelo inmobiliario basado en fraccionamientos cada vez más caros, en un contexto de expansión de rentas temporales y aumento sostenido en el valor del suelo.

En paralelo al crecimiento de desarrollos residenciales de alto nivel, la oferta de hospedaje en Airbnb mantiene tarifas que van de 3mil a 12 mil pesos por noche en propiedades completas. En el segmento premium, villas con vista al lago y amenidades exclusivas superan los 20 mil pesos por noche en temporada alta, especialmente durante fines de semana y periodos vacacionales.
Especialistas en desarrollo urbano indican que la combinación de vivienda de lujo y renta temporal incrementa la plusvalía, pero también presiona el mercado local, al reducir la disponibilidad de opciones accesibles para residentes permanentes.

La construcción de fraccionamientos cerrados con altos estándares y precios millonarios ha modificado el perfil inmobiliario de distintas zonas del municipio.
Si se toma como referencia un ingreso aproximado de 250 pesos diarios, un trabajador requeriría entre 12 y 48 jornadas laborales para cubrir una sola noche en los alojamientos más costosos ofertados en la plataforma, lo que refleja la brecha entre el mercado turístico y el ingreso promedio local.
Airbnb, Inc. opera como intermediaria digital en la renta de alojamientos de corta y larga estancia en distintos países. En Valle de Bravo, la expansión de este esquema, junto con la consolidación de fraccionamientos de alto valor, mantiene abierto el debate sobre el impacto del modelo de desarrollo urbano en el acceso a vivienda para la población originaria.