Visitas
• Desmintió la intervención estadounidense durante el operativo
• Denunciaron una campaña digital de desinformación opositora
• Registraron entre 200 y 500 publicaciones falsas en solo dos días
Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Desde el Salón Tesorería de Palacio Nacional, aún con el eco del operativo que cimbró al crimen organizado, la presidenta relató una escena breve pero cargada de simbolismo: una llamada de ocho minutos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Me llamó para preguntarme “qué pasa en México, cómo están las cosas”, contó. Del otro lado de la línea, Trump buscaba detalles tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del CJNG. Claudia explicó que le narró cómo se desarrolló el operativo y precisó que hubo intercambio de inteligencia con el gobierno de EU, pero sin participación directa de fuerzas extranjeras en territorio nacional.

La conversación fue protocolaria. Sin agenda paralela, sin anuncio de reunión bilateral. Solo un parte de tranquilidad: México está estable. La mandataria subrayó que la operación fue ejecutada 100% por la Secretaría de la Defensa Nacional, con apoyo informativo de Estados Unidos, dentro de los mecanismos de cooperación binacional.
Mientras tanto, en Washington, Trump presumía el debilitamiento del cártel como logro compartido en su Informe del Estado de la Unión. Dos narrativas, un mismo hecho: el golpe a una de las estructuras criminales más poderosas del país.
Sin embargo, la batalla no terminó en el terreno. Mediante redes sociales, la oposición y sus aliados digitales activaron otra ofensiva: el “Detector de Mentiras” documentó entre 200 y 500 publicaciones falsas en apenas dos días, con millones de visualizaciones. Hasta 20% del contenido fue fabricado con inteligencia artificial: aviones incendiados, aeropuertos tomados, supuestos rehenes extranjeros.
Nada ocurrió. El aeropuerto de Guadalajara operó con normalidad. No hubo ataques a civiles. La estrategia de seguridad no cambió. Y la colaboración con Estados Unidos fue solo de inteligencia.
En Guadalajara, los ciudadanos ofrecían café y agua a los soldados. En redes, se intentaba sembrar miedo. El contraste fue evidente. No solo cayó un capo; también quedó exhibida la maquinaria de desinformación. Esta vez, la narrativa del caos no prendió. Y esa, para algunos, fue la derrota más dolorosa.