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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La puesta en operación de un pozo rehabilitado en el municipio de Tultepec abrió un debate más profundo que el anuncio oficial de una obra concluida.
Para decenas de familias que por años enfrentaron baja presión y cortes constantes de agua, el proyecto confirma una realidad incómoda: el sistema hidráulico llegó a un punto crítico tras largos periodos de abandono.
De acuerdo con información municipal, los trabajos incluyeron la sustitución total del equipo de bombeo. También se renovaron tuberías, cableado, transformador y tablero de control, lo que permitirá, según la autoridad, mejorar la presión en colonias como San Juan, Avenida 16 de septiembre, Maravatío y Zinapécuaro.

Sin embargo, para los vecinos el problema va más allá de la capacidad técnica. Durante años, aseguran, el deterioro del pozo obligó a las familias a almacenar agua, modificar rutinas y enfrentar afectaciones sanitarias. “Que hoy se invierta millones demuestra que el sistema se dejó caer”, coincidieron habitantes consultados.
Aunque la obra se encuentra en una etapa de pruebas para estabilizar el servicio y se prevé ampliar la cobertura a otras zonas, la población mantiene una postura crítica. Reconocen la necesidad de la intervención, pero advierten que el verdadero reto será garantizar un suministro continuo, equitativo y sin regresiones.
Especialistas señalan que permitir el desgaste de la infraestructura básica no solo encarece las soluciones, sino que profundiza la desigualdad en el acceso al agua. En Tultepec, la rehabilitación del pozo no solo bombea más líquido: expone un rezago que por años permaneció bajo tierra.