46 lecturas
Por Juan R. Hernández
En Donceles parecen estar encendiéndose focos rojos… pero no precisamente por iniciativas brillantes, sino por escándalos que retratan a una oposición extraviada. En las bancadas del PAN y PRI los dolores de cabeza se acumulan: acusaciones de violencia política de género, señalamientos de discriminación y expresiones abiertamente homofóbicas que ya no pasan desapercibidas en una ciudad que presume libertades.
Ahí está el fallido operativo en San Cosme, que terminó por inmortalizar la frase de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega: el tristemente célebre “Órale p*tos”, dirigido a población trans, seguido del ademán de “pintar dedo” en plena rebatinga. Una escena que recorrió redes sociales y que difícilmente se borrará de la memoria colectiva.
Como si no bastara, el llamado “diputado migrante” decidió improvisar el “baile de Trump” en tono de burla mientras una marcha avanzaba frente al Recinto Legislativo. Provocación gratuita que alimenta la narrativa de intolerancia. La pregunta es obligada: ¿qué hacen sus dirigencias? ¿Están dispuestas a pagar el costo político apostándole a los errores de Morena y aliados mientras acumulan los propios? Porque estos desplantes, tarde o temprano, se cobran en las urnas. Y el 2027 no está tan lejos.
En contraste, también hay señales alentadoras. Este miércoles a las 19:00 horas, por Canal Once, se estrena Jaguares, una serie donde niñas y niños hablantes de lenguas originarias se convierten en reporteros de sus propias historias. Idea de Bulmaro Juárez, el proyecto marca un antes y un después en la televisión cultural: por primera vez las infancias indígenas narran el país desde su voz.
Y en el mismo Congreso capitalino, todas las fuerzas políticas cerraron filas para reconocer a la presidenta Claudia Sheinbaum y al gabinete de seguridad por el operativo en Tapalpa donde fue abatido Rubén “El Mencho” Oseguera. Hubo minuto de silencio por los elementos caídos y respaldo al combate frontal a la delincuencia.
Entre desfiguros y reconocimientos, el Congreso capitalino transita días intensos. La política, como la memoria, no perdona.