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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La escasez de agua potable vuelve a colocarse como una amenaza latente para el sistema educativo del Estado de México, justo cuando se aproximan las semanas de mayor temperatura.
Autoridades estatales admiten que al menos uno de cada cinco planteles podría enfrentar problemas de abasto, una situación que compromete la salud de los estudiantes y las condiciones mínimas de operación en las escuelas.

El secretario de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, Miguel Ángel Hernández Espejel, reconoció que el registro de años anteriores muestra un patrón constante: durante los meses de calor extremo, alrededor del 20 por ciento de las escuelas presenta carencias del líquido. Aunque no existe un corte actualizado, el escenario se repite con especial intensidad en municipios con alta densidad poblacional.
Ante esta problemática, la dependencia estatal exhortó a los ayuntamientos a priorizar el suministro de agua en los centros escolares y garantizar servicios básicos como la recolección de basura y la higiene. La falta del líquido impide el lavado de manos, la limpieza de sanitarios y el funcionamiento de comedores, incrementando el riesgo de enfermedades gastrointestinales entre la comunidad escolar.
Ecatepec y Toluca figuran entre los municipios más afectados, aunque en regiones del sur de la entidad la situación también se agudiza cada año. En muchos casos, las familias se ven obligadas a enviar a sus hijos con garrafones o a colaborar para conseguir agua, mientras las escuelas dependen de pipas municipales para continuar actividades.
El desabasto no solo refleja una contingencia temporal, sino un rezago estructural que persiste sin solución de fondo. Con el aumento de temperaturas, la carencia de agua vuelve a exhibir la vulnerabilidad de miles de planteles y coloca a estudiantes y docentes en una situación de riesgo que va más allá del aula.