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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Habitantes del Ejido de Santa María, en el municipio de Chimalhuacán, denunciaron el deterioro progresivo de la infraestructura urbana en su comunidad, donde el colapso del drenaje y el mal estado de las vialidades se han convertido en un problema cotidiano que afecta a familias enteras.

Vecinos señalaron que, pese a trabajos realizados recientemente, las calles continúan presentando daños severos y las coladeras permanecen completamente obstruidas.
La situación es particularmente grave en la calle Emiliano Zapata, en la zona conocida como El Pocito, donde los encharcamientos son constantes y dificultan el paso de peatones y vehículos.
De acuerdo con testimonios recabados, la acumulación de agua obliga a las personas a modificar rutas para llegar a sus centros de trabajo, escuelas o servicios básicos.

En temporada de lluvias, el problema se intensifica y el nivel del agua rebasa la capacidad del sistema de desagüe, lo que genera riesgos sanitarios y de seguridad.
Los habitantes también cuestionaron la calidad de las obras ejecutadas en la zona, al considerar que se trata de intervenciones superficiales que no atienden el problema de fondo. Aseguran que el pavimento se deteriora en poco tiempo y que el drenaje pluvial sigue sin funcionar, lo que evidencia deficiencias en la planeación y supervisión de los trabajos.
La responsabilidad, afirman, recae en el ayuntamiento de Chimalhuacán, encabezado por la presidenta municipal Xóchitl Flores Jiménez, a quien señalan por la falta de mantenimiento preventivo y la atención tardía a reportes que, aseguran, se han presentado desde hace años sin una solución integral.
Advirtieron que, de no atenderse la problemática, las afectaciones seguirán acumulándose y deteriorando las condiciones de vida de quienes habitan esta zona, donde el acceso a servicios básicos continúa siendo una deuda pendiente del gobierno municipal.