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Maestras de primaria advierten que la reorganización por campos formativos complica atender rezagos en comprensión lectora y operaciones básicas en el aula.
Javier Lether
Ciudad de México.– A casi tres ciclos escolares de la entrada en vigor del nuevo modelo educativo y los libros de texto gratuitos distribuidos en 2023, docentes de primaria señalan que la transición continúa generando complicaciones en el trabajo cotidiano en el aula.
Los materiales, coordinados por Marx Arriaga cuando se desempeñó como director de Materiales Educativos de la SEP, marcaron un cambio estructural al sustituir las asignaturas tradicionales por cuatro campos formativos y privilegiar el trabajo por proyectos. Desde su presentación, los textos provocaron polémica por su enfoque pedagógico, presuntos errores en contenidos y señalamientos sobre su diseño.

Para una maestra de primaria consultada por Diario Basta, los textos “no son tan funcionales”, ya que incluyen actividades difíciles de aplicar en el contexto real de muchas escuelas.
“Hay muchos proyectos que por el tiempo no se pueden llevar a cabo, además de experimentos o recorridos fuera de la escuela que no siempre son viables. El cambio fue muy repentino y no tuvimos una orientación eficaz antes de empezar a usarlos”, explicó.
Señaló que uno de los mayores retos ha sido seleccionar contenidos prioritarios, pues ahora “ya no están organizados en asignaturas, sino en campos formativos”, lo que ha complicado reforzar aprendizajes básicos.
“He tenido que complementar sobre todo matemáticas y lenguajes. Vamos hacia atrás en comprensión lectora y en operaciones básicas”, afirmó. Si pudiera modificar algo, dijo, daría mayor énfasis a la lectura y a los conocimientos fundamentales de matemáticas.

Otra docente consideró que los libros pueden resultar funcionales dependiendo del uso que cada profesor les dé; sin embargo, reconoció que la metodología por proyectos exige mayor preparación y conocimiento del contexto escolar.
Ambas coinciden en que los libros son un recurso dentro de la práctica docente, pero que su implementación requiere acompañamiento, capacitación y ajustes que permitan responder a las necesidades reales de los estudiantes.