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INAH suspende obra del edil de Texcoco; la obra arrancó sin permisos y sin evaluación arqueológica

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La suspensión del teatro al aire dejó al descubierto una cadena de omisiones del gobierno municipal encabezado por Nazario Gutiérrez Martínez.

REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN

Texcoco volvió a quedar en evidencia por la falta de pericia de su gobierno municipal. El Instituto Nacional de Antropología e Historia ordenó la suspensión del teatro al aire libre impulsado por la administración de Nazario Gutiérrez Martínez, luego de detectar que la obra inició sin permisos ni estudios previos, en una zona con posible presencia de vestigios arqueológicos.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, la cancelación exhibe un patrón de improvisación que vecinos y colectivos culturales han señalado desde hace años. La obra fue anunciada como un proyecto emblemático, pero avanzó sin cumplir los requisitos legales mínimos, ignorando la obligación de realizar prospecciones arqueológicas y evaluaciones de impacto ambiental antes de intervenir el terreno.

Habitantes de la zona responsabilizan directamente al ayuntamiento por el daño ya causado. Señalan que la maquinaria ingresó sin supervisión especializada y que la suspensión llegó tarde, cuando el riesgo al patrimonio histórico ya era evidente. La falta de planeación, advierten, no solo afecta a la memoria cultural, sino también al uso de recursos públicos.

El caso reavivó el malestar ciudadano por otras obras municipales que permanecen inconclusas o abandonadas. Proyectos anunciados con bombo y platillo, como centros culturales y espacios deportivos, hoy son estructuras vacías que simbolizan promesas incumplidas y dinero público mal administrado.

A ello se suma la opacidad. Hasta ahora, el gobierno municipal no ha presentado documentos que acrediten permisos, estudios técnicos ni un informe claro sobre los trabajos realizados ni sobre el monto de los recursos ejercidos. Tampoco ha explicado por qué se ignoraron los protocolos obligatorios en una zona de valor histórico.

Mientras el letrero de “obra suspendida” permanece en el sitio, el silencio oficial se convierte en una constante. Vecinos exigen explicaciones, sanciones y la publicación de toda la documentación relacionada con el proyecto.

Texcoco enfrenta así una nueva herida provocada por decisiones gubernamentales tomadas sin planeación ni responsabilidad. Para la ciudadanía, el mensaje es claro: la falta de capacidad en el gobierno municipal no solo frena obras, también pone en riesgo el patrimonio y la confianza pública.

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