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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La búsqueda de Kimberly Hilary Moya González se ha convertido en un retrato incómodo de la ineficacia institucional.
A más de diez meses de su desaparición, ocurrida en este municipio, la investigación permanece estancada entre diligencias inconexas, cambios de criterio y operativos que, de acuerdo con la familia, se activan solo bajo presión social y sin una estrategia clara.
Jacquelinne González, madre de la adolescente de 16 años, denunció que las acciones emprendidas por la Fiscalía mexiquense han sido tardías y reactivas. Cateos, recorridos y entrevistas se han realizado de manera fragmentada, sin que exista una línea de investigación sólida que permita conocer el paradero de la menor.
“Cada búsqueda parece empezar de cero”, reprochó.
La familia también expuso que desde hace meses solicitó formalmente que la Fiscalía General de la República atrajera el caso, con la expectativa de que la intervención federal aportara mayores capacidades técnicas y recursos. No obstante, la petición continúa sin una resolución clara, lo que ha prolongado la incertidumbre y alimentado la percepción de abandono institucional.