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Autoridades escolares incurren constantemente en negligencias que provocan tragedias
REDACCIÓN
CIUDAD DE MÉXICO. – El caso de Jeremy “N”, de 15 años de edad, encendió nuevamente las alarmas sobre el bullying escolar que se presenta todos los días en diferentes planteles escolares de la Ciudad de México, sin que ninguna autoridad haga nada al respecto.
Los padres de familia de las diferentes escuelas de la Ciudad de México coinciden en señalar que las autoridades escolares minimizan estos hechos de sangre que catalogan como “pleitos de niños”, cuando en realidad se tratan de omisiones que cuestan vidas.
El ejemplo más reciente es el de Jeremy, quien fue apuñalado afuera de la Secundaria 324 Alfonso Caso Andrade, ubicada en la alcaldía Tláhuac, por otro menor de 14 años, identificado como Diego Kevin Cruz Gutiérrez.
Tras el ataque, una prima de la víctima tuvo que arrebatarle el arma blanca al agresor, mientras el padre de Jeremy, ante la falta de protocolos, trasladó a su hijo al hospital en su propio auto con los órganos destrozados, pues sufrió tres perforaciones en el pulmón, laceraciones en el intestino, daño renal y la pérdida del bazo.
Lo indignante es que esta sangre pudo evitarse, pues la violencia ya estaba normalizada en ese plantel, ya que hace cuatro meses, en la misma escuela, Nicole, de 12 años, fue golpeada y humillada por sus compañeras, presuntamente por llevar “tenis pirata”.
Sin embargo, ese hecho no fue suficiente para que profesores, directivos y autoridades de la SEP tomaran cartas en el asunto.

TRAGEDIA ANUNCIADA
“Está intubado mi niño y lo tienen en terapia intensiva… si se llegasen a infectar las heridas se tendría que hacer alguna otra cosa”, dijo entre lágrimas Guadalupe Mendoza, abuela de Jeremy, luego de enterarse que este fue intubado y se debate entre la vida y la muerte.
Su caso es consecuencia de la omisión de las autoridades educativas, quienes se niegan a ver que el bullying es algo latente que ocurre todos los días y nadie ha hecho absolutamente nada por frenarlo.
NEGLIGENCIA TOTAL
La familia de Jeremy acusó de omisiones graves a las autoridades educativas de la escuela Secundaria Diurna 324 Alfonso Caso Andrade, ya que fue una sobrina de la víctima quien intervino, desarmó al atacante y avisó a la familia, no el personal escolar.
Doña Guadalupe Mendoza acusó directamente al director del plantel, Ernesto Flores Hernández, de negligencia en el protocolo de comunicación. “El director no nos comunica nada; él se comunicó hasta las 3:14 minutos, y Jeremy ya estaba en quirófano cuando él nos llamó”.
La señora Guadalupe pidió que se le señalara al agresor por homicidio en grado de tentativa y no solo por agresión.

REPETITIVO
El horror de la impunidad escolar se repite en toda la Ciudad de México, pues recientemente, en la alcaldía Gustavo A. Madero, se s del caso de Fernanda “N”, quien fe azotada contra el piso por una compañera y lleva cuatro meses y medio sin ir a la preparatoria, ya que sufrió severas lesiones en la nariz, daño neurológico y tendencias suicidas, mientras sus agresores siguen asistiendo a clases con total normalidad.
Según el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX, la violencia escolar y el bullying han aumentado un 60%. Pese a esto, los agresores casi siempre quedan libres, ya que el sistema de justicia para adolescentes es muy benévolo, ya la pena máxima es de cinco años y por la falta de mecanismos reales de corrección en las escuelas.
La seguridad de los estudiantes es nula y los padres de familia todo el tiempo están con el Jesús en la boca, pues cuando dejan a sus hijos en las puertas de la escuela, no saben si regresarán con bien a casa.
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Años es la pena máxima para adolescentes que cometen un delito grave en la Ciudad de México.
RECURRENTE
El caso de Jeremy solo es uno de tantos que suceden todos los días en los planteles escolares de la capital.
DESPUÉS DEL NIÑO AHOGADO
Las autoridades capitalinas pudieron vigilancia en la escuela secundaria 324 después de que el estudiante fue apuñalado.