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Tras casi dos días de asfixia vial, amenazas veladas y calles convertidas en trincheras, el gobierno municipal de Teoloyucan claudicó ante la presión de operadores de carga pesada
REDACCIÓN
El gobierno municipal de Teoloyucan suspendió la aplicación del artículo 58 del Bando Municipal 2026, que limitaba la circulación de unidades de carga pesada en horarios nocturnos, luego de 36 horas de bloqueos encabezados por transportistas, quienes paralizaron vialidades y forzaron a la autoridad a dar marcha atrás.
La decisión fue tomada tras una reunión a puerta cerrada encabezada por el alcalde Luis Domingo Zenteno Santaella, en la que se acordó no aplicar la norma que prohibía el tránsito de vehículos de más de 10 toneladas entre las 18:00 y las 22:00 horas.
Con ello, los tractocamiones retomaron de inmediato rutas que hasta hace unos días estaban restringidas.
El conflicto estalló esta semana, cuando transportistas reaccionaron contra la entrada en vigor del Bando Municipal. Como medida de presión, atravesaron unidades en vialidades clave, incendiaron llantas y cerraron accesos al municipio, lo que provocó caos vial, suspensión de servicios y afectaciones directas a la población. Durante más de un día, ambulancias quedaron detenidas, trabajadores caminaron kilómetros para llegar a sus destinos y familias permanecieron atrapadas bajo el sol.
La autoridad municipal justificó la suspensión al señalar que se instalarán mesas técnicas para elaborar un reglamento alterno, el cual deberá presentarse en un plazo de 30 días. Sin embargo, en las calles la percepción es distinta. Vecinos consideran que la medida representa una rendición ante la presión, más que un ejercicio de diálogo.
“Esto no fue negociación, fue chantaje. Ganaron bloqueando”, afirmó José Ramírez, comerciante del centro del municipio, al ver pasar tráileres frente a su local en horarios que ya habían sido prohibidos. Habitantes de colonias cercanas a las vialidades industriales advierten que el regreso de la carga pesada implica mayor riesgo de accidentes, vibraciones en viviendas y contaminación. “Aquí manda el tráiler, no la autoridad”, señaló Marta Núñez, vecina de la zona.
Además de la suspensión del Bando, los transportistas plantearon reducir sanciones, modificar horarios y homologar criterios con municipios vecinos, exigencias que, de acuerdo con los vecinos, se aceptaron sin detenciones, sin retiro de concesiones y sin sanciones visibles.
La medida fue adoptada para liberar al municipio del bloqueo, pero dejó un precedente: en Teoloyucan, la aplicación de la norma quedó condicionada a la presión del sector transportista. Mientras el asfalto volvió a temblar con el paso de los tráileres, la autoridad enfrenta cuestionamientos sobre quién define el orden público cuando la ley se enfrenta al peso de las toneladas.