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La demarcación arrastra una crisis social persistente marcada por carencias básicas y desigualdad estructural, pese al discurso oficial del alcalde Isaac Montoya sobre bienestar y política social.
Mario López
El municipio de Naucalpan continúa enfrentando una crisis social silenciosa, marcada por la desigualdad y la marginación, pese a los discursos oficiales del alcalde Isaac Montoya, sobre bienestar y el avance en la política social.
En uno de los municipios con mayor recaudación y desarrollo económico del Estado de México, miles de familias sobreviven con carencias básicas que el gobierno municipal no ha logrado atender de manera estructural.
De acuerdo con la última medición municipal disponible, alrededor del 32 por ciento de la población vive en situación de pobreza, y más del 4 por ciento en pobreza extrema.
Aunque estos datos no corresponden al año en curso, siguen siendo el principal referente para dimensionar la problemática social que persiste durante la administración encabezada por el alcalde Isaac Montoya, sin que exista hasta ahora un diagnóstico actualizado y público por parte del Ayuntamiento.
Durante 2025, el gobierno municipal reportó que más de 200 mil habitantes fueron “impactados” por programas sociales, como Impulsando tu Alimentación, Impulsando tu Salud, Impulsando Mujeres Naucalpenses y apoyos educativos, con un presupuesto cercano a los 30 millones de pesos. No obstante, el propio diseño de estos programas revela una omisión estructural, al tratarse de apoyos temporales, sin padrones consolidados ni mecanismos claros de evaluación.
Ediles de oposición en reiteradas ocasiones han señalado que la administración de Isaac Montoya no ha transparentado cuántas personas reciben apoyos de forma permanente, ni qué porcentaje real de la población en pobreza es atendida. Esta falta de información impide medir resultados y abre la puerta a un uso político de los programas sociales, más enfocado en el impacto mediático que en la reducción real de la marginación.
Las principales carencias en Naucalpan siguen siendo la falta de acceso a seguridad social, servicios de salud, vivienda digna y alimentación suficiente, especialmente en colonias populares y zonas de crecimiento urbano desordenado. ‘Frente a este escenario, la responsabilidad del gobierno municipal recae en no haber construido una política social integral”, limitándose a acciones asistenciales que no modifican la desigualdad de fondo, destacan analistas políticos locales.
De cara a este inicio de 2026, Naucalpan enfrenta un reto que la actual administración ha postergado: pasar del discurso al diagnóstico, de la entrega de apoyos a la planeación social’, y asumir que la marginación persistente también es resultado de decisiones, omisiones y falta de rendición de cuentas.