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La calma de la familia rompió con violencia en San Mateo Atenco, donde un padre y su hija fueron arrollados en su bicicleta sin piedad por una camioneta que circulaba a exceso de velocidad
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En la mañana del lunes aún se respiraba frío cuando la tragedia estalló. Eran las 6:21 horas y la calle Chapultepec Sur del municipio de San Mateo Atenco despertó con un golpe seco, brutal, inconfundible.
Una camioneta blanca irrumpió como bestia desatada y arrolló a un hombre y a su hija, que avanzaban en bicicleta rumbo a la escuela.
El choque fue brutal: cuerpos proyectados, metal retorcido y un charco rojo extendiéndose sobre el pavimento.
“Los aventó como si no fueran personas… no frenó, no volteó”, relata una vecina con las manos temblorosas.
La niña quedó inmóvil, con el uniforme manchado de sangre; el padre, inconsciente, respiraba apenas. El silencio posterior fue roto por gritos, llanto y el sonido de teléfonos grabando la escena, mientras la bicicleta quedaba hecha un amasijo inútil. Hasta el momento ambos Padre hija se reportan con lesiones de gravedad, pero estables en un nosocomio Toluca.
El conductor no se detuvo. Huyó a toda velocidad y se refugió en un fraccionamiento cercano, cerrando rejas y apagando luces.
Durante horas, el presunto responsable permaneció oculto, mientras las víctimas eran trasladadas de urgencia con lesiones graves. “Ahí estaba escondido y ellos peleando por vivir”, reclamó un familiar entre sollozos.
La rabia creció como incendio. Vecinos rodearon el lugar exigiendo que saliera. El ambiente olía a linchamiento. Sólo la llegada de la Guardia Nacional, en medio de empujones e insultos, evitó que la furia colectiva terminara en otra tragedia. El sujeto fue asegurado y retirado bajo resguardo.
Este atropello no fue un hecho aislado. Es el resultado de calles sin control, autoridades ausentes y una impunidad que permite que la velocidad mate sin consecuencias inmediatas.
Ante la concentración de personas y la tensión generada en el lugar, elementos de la Policía Estatal, de la policía municipal de barrio y efectivos de la Guardia Nacional permanecieron en el sitio hasta el anochecer.
