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Detonó la decisión del ayuntamiento de restringir la circulación del transporte pesado una protesta que colapsó vialidades estratégicas del norte mexiquense
REDACCIÓN
Teoloyucan vivió horas de parálisis luego de que el fin de semana transportistas de carga pesada mantuvieran bloqueadas vialidades clave en protesta por la prohibición de circular durante el día, medida establecida en el artículo 58 del nuevo Bando Municipal.
El cierre, que alcanzó las 30 horas, provocó un colapso vial que se extendió a municipios vecinos y mantuvo atrapadas a miles de personas.
La administración municipal, encabezada por el alcalde Luis Domingo Zenteno Santaella, sostiene que la restricción responde a una exigencia ciudadana ante la presencia constante de tráileres en zonas habitacionales, los riesgos a la seguridad y el deterioro de calles. Desde el gobierno local se insiste en que la norma busca restablecer el orden urbano y privilegiar el bienestar comunitario.
Sin embargo, los operadores y empresarios del transporte acusan que la disposición fue impuesta sin alternativas reales. Denuncian que no existen patios de resguardo, rutas secundarias ni infraestructura que permita cumplir la norma sin afectar la operación. “Nos dejan sin trabajar o nos obligan a circular de madrugada, eso también es inseguro”, señala un conductor varado desde hace horas.
Las principales víctimas del conflicto son las familias. Trabajadores que no llegan a sus empleos, estudiantes que pierden clases y pacientes que no acceden a los servicios médicos forman parte del impacto cotidiano. “Salí desde temprano y sigo atorada; nadie nos da explicación”, lamenta una vecina de Teoloyucan atrapada en el tráfico.
Aunque se anunció una mesa de diálogo, advierten que los bloqueos regresarán si el gobierno no recula, el conflicto revela una falla en la planeación pública: una medida pensada para aliviar a una comunidad que terminó por asfixiar a toda una región, profundizando el malestar social y la desconfianza hacia la autoridad.