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REDACCION
En Nicolás Romero la noche fue cortada por el zumbido de las sirenas en Ciudad Campestre. Entre sombras y postes mutilados, cuatro hombres jalaban cable de telefonía como si arrancaran venas de la calle, dejando a su paso oscuridad, silencio y rabia.
Las cámaras los vigilaban, registrando cada movimiento del robo descarado. El reporte activó la cacería.
Policías estatales y municipales siguieron el rastro hasta ubicarlos circulando en motocicletas, con el botín aún arrastrándose por el asfalto. Al verse descubiertos, los sujetos soltaron el cable y corrieron en distintas direcciones, intentando perderse entre calles estrechas. No lo lograron.
En el lugar quedaron dos motocicletas con reporte de robo y el rollo de cable, evidencia del saqueo. “Nos dejan sin teléfono, sin internet y con miedo; esto pasa seguido”, reclamó un vecino, aún alterado por el operativo. Otro habitante señaló que los robos ocurren de madrugada, cuando la colonia duerme.
Los detenidos, identificados como Brian “N”, Ricardo “N”, Felipe “N” y Edgar “N”, fueron asegurados. Uno de ellos ya contaba con una orden de aprehensión por robo. Tras ser informados de sus derechos, quedaron a disposición de la autoridad. El cable fue recuperado, pero la desconfianza permanece: en Nicolás Romero, la noche sigue siendo territorio del delito.