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REDACCIÓN
Ciudad de México.- La polémica estalló en el Senado de la República después de que fuera exhibido un salón de belleza donde legisladores se pintan las uñas, el cabello y se maquillan antes y durante las sesiones de la Cámara Alta.
Sin embargo, no es la primera vez que el recinto parlamentario es usado para servicios exclusivos, ejemplo de ello es el spa que intentó instalar el Partido Acción Nacional durante la LVIII Legislatura, del 2000 al 2003, en que Felipe Calderón fue coordinador parlamentario en San Lázaro. Además de bares que operaban en el recinto por parte de la actual oposición.
Y es que José Manuel del Río Virgen, en ese entonces diputado por Movimiento Ciudadano, denunció que el partido blanquiazul a cargo del expresidente construía en la planta baja del edificio B “un lugar de remanso, relajación y recreo, donde se instalan mesas para masajes, salones de vapor con regaderas de alta presión, lo que no corresponde al trabajo republicano que debemos de ejercer”.
En 2007, también la bancada del PAN, en ese entonces coordinada por Héctor Larios Córdova, causó polémica por un bar VIP en el que los panistas podían consumir bebidas alcohólicas y, al mismo tiempo, disfrutar de espectáculos, como partidos de fútbol, en pantallas de plasma.
El PRI no se quedó atrás y de igual manera tenía un lugar asignado para descansar. Fue una sala de juegos con una mesa de billar, así como espacios para jugar dominó y consumir alimentos, el cual era conocido como “El Popular” y fue creado a propuesta del senador guerrerense, Efrén Leyva.