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Foto: Cuartoscuro

México

Responde Sheinbaum con datos, del sexenio de Calderón a la contención actual

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  • Recuerda que los homicidios se dispararon entre 2006 y 2012
  • Asegura Claudia que protegen a la gente y atienden a los jóvenes
  • Pide a EU frenar tráfico de armas y su consumo interno de drogas

Juan R. Hernández

Ciudad de México.- En el Salón Tesorería de Palacio Nacional el ambiente parecía tenso desde la primera pregunta. Un corresponsal extranjero tomó el micrófono con tono inquisitivo, casi desafiante, repitiendo una y otra vez que en México la violencia estaba desatada y que la población vivía bajo un miedo permanente. Llegó con la espada desenvainada, pero se encontró con una presidenta que no cayó en la provocación.

Claudia Sheinbaum escuchó sin gestos de molestia. Respondió con datos, contexto y memoria histórica. Sobre Sinaloa, fue clara: la situación actual tiene su origen en una pugna interna entre grupos criminales, detonada tras la extradición de uno de sus líderes a Estados Unidos, en circunstancias que aún no han sido del todo aclaradas. No hubo evasivas ni dramatismos.

La mandataria recordó que México ya conoció el camino del enfrentamiento frontal y militarizado. Entre 2006 y 2012, durante la llamada “guerra contra el narco”, los homicidios dolosos se dispararon de 28 a 70 diarios, dejando miles de muertos y ningún resultado estructural en seguridad. “No vamos a repetir errores”, dejó implícito el mensaje.

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La estrategia actual, explicó, es integral y responsable: detenciones quirúrgicas con respaldo legal, atención a las causas con programas sociales para jóvenes, protección de la población civil y un trabajo intenso de inteligencia que ha permitido desmantelar laboratorios clandestinos y reducir la producción de drogas. Mientras hablaba, las gráficas proyectadas en pantalla contaban su propia historia: el pico brutal del sexenio calderonista, la meseta posterior y una tendencia sostenida a la baja desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador hasta hoy.

Sheinbaum destacó que el secretario Omar García Harfuch se encuentra en Sinaloa supervisando personalmente las acciones, ajustando la estrategia en tiempo real. No es discurso, es presencia.

En el plano internacional, celebró la reducción del 50% en el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos, pero subrayó la palabra clave: corresponsabilidad. México hace su parte; Estados Unidos debe frenar el tráfico de armas —el 75 por ciento de las incautadas aquí provienen de allá— y combatir su consumo interno.

Cuando el corresponsal citó a Donald Trump y su dicho de que “los cárteles gobiernan México”, la presidenta no se alteró. Descalificó la afirmación como falsa y ofensiva, recordando que incluso la Casa Blanca recurrió al caso de Genaro García Luna, hoy preso en Estados Unidos, para sostener esa narrativa.

Sheinbaum cerró firme: cooperación sí, intervención militar no. “México es libre, independiente y soberano”. En Palacio Nacional, la provocación se topó con serenidad, datos y una convicción clara: defender al país sin gritar, pero sin ceder un centímetro.

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