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Lucra concejala con sabotaje hidráulico en LMC, los daños son intencionales

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Vecinos interpretan “apariciones” de Quetzalli Ávila como una estrategia deliberada de posicionamiento político a partir de una crisis provocada

JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CATÓN

Ciudad de México.- Una serie de presuntos sabotajes a la infraestructura hidráulica en la alcaldía La Magdalena Contreras no solo ha provocado fugas, cortes intermitentes de agua y afectaciones a cientos de familias, sino que además ha despertado fuertes sospechas por el posible uso político de estos hechos, luego de las reiteradas “apariciones” públicas de la concejala Quetzalli Ávila Infante en los puntos donde se registran los daños.

El 3 de enero de 2026, vecinas y vecinos de la calle Prolongación Carbonera, en la colonia La Carbonera, reportaron una fuga de agua potable en una zona donde se ejecutaba una obra de infraestructura hidráulica y drenaje.

Personal de la Dirección de Obras constató que el tubo de distribución, completamente nuevo y colocado en diciembre, había sido dañado de manera intencional, lo que descartó una falla por desgaste o antigüedad.

Ese mismo día, la concejala Quetzalli Ávila Infante publicó en su perfil personal de Facebook su presencia en el lugar del incidente. La coincidencia llamó la atención, pero lo que encendió las alertas fue que días después, el 6 y el 9 de enero, la funcionaria volvió a presentarse en el mismo punto, documentando y difundiendo nuevamente su presencia, lo que vecinos interpretan como una estrategia deliberada de posicionamiento político a partir de una crisis provocada.

Las sospechas no son aisladas. Desde 2024, habitantes de distintas colonias han denunciado actos reiterados de sabotaje. El 31 de octubre de 2024, en la colonia San Francisco, vecinos acusaron la manipulación nocturna de válvulas por personas con vestimenta similar a la de trabajadores de la alcaldía.

El 26 de septiembre de 2025, en Pueblo Nuevo Alto, personal de Obras Públicas localizó balones, pelotas y bolsas de basura dentro de pozos de visita, obstruyendo el drenaje.

El patrón se repitió el 29 de enero de 2026, cuando en la misma colonia se halló un costal con piedras colocado deliberadamente sobre una conexión hidráulica, generando presión hasta fracturar una tubería recién reparada.

Vecinos como Miguel Ángel Cosme documentaron cómo, horas después de las reparaciones, aparecían materiales ajenos que volvían a provocar fugas.

Ante la reiteración y sistematicidad de los hechos, no se descarta la comisión del delito de sabotaje, previsto en el artículo 363 del Código Penal, que contempla penas de cinco a quince años de prisión por entorpecer ilícitamente servicios públicos. La comunidad exige investigaciones a fondo, pues advierten que el agua no puede convertirse en herramienta de promoción política.

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