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En Tláhuac, Azcapotzalco y Xochimilco vecinos acusan que sus autoridades no escuchan, no atienden y mucho menos les resuelven sus problemas
JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Las quejas y críticas ciudadanas se han desbordado en Xochimilco, bajo el gobierno de Circe Camacho; en Tláhuac, con Berenice Hernández; y en Azcapotzalco, encabezada por Nancy Núñez, donde la percepción de un gobierno inoperante, sordo y rebasado ya es dominante.
Vecinas y vecinos acusan que sus autoridades no escuchan, no atienden y mucho menos resuelven los problemas que enfrentan a diario, desde inseguridad y servicios deficientes hasta abandono urbano.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, levantada en diciembre de 2025, confirma el malestar: menos de tres de cada diez habitantes en estas demarcaciones consideran que sus alcaldías han sido efectivas para enfrentar los problemas cotidianos. En otras palabras, siete de cada diez ciudadanos califican a sus gobiernos locales como incapaces, reflejo de administraciones que prometieron cercanía, pero hoy gobiernan desde el escritorio, alejadas de la calle y de la gente.
La Gráfica 13 del estudio es contundente: la evaluación positiva de los gobiernos locales se desplomó por debajo del 30%, colocando a estas demarcaciones entre las peor calificadas de toda la Ciudad de México. Para la mayoría de la población, las alcaldías han quedado rebasadas frente a la inseguridad, el deterioro urbano y la precariedad en los servicios públicos.
En Xochimilco, gobernada por Circe Camacho, apenas 25.1% de los ciudadanos considera que su gobierno es “muy efectivo” o “algo efectivo”. En Tláhuac, bajo la administración de Berenice Hernández, el porcentaje sube marginalmente a 27.7%, mientras que en Azcapotzalco, encabezada por Nancy Núñez, la aprobación llega apenas a 28%. En los tres casos, más del 70% de la población expresa una valoración negativa del desempeño de sus autoridades.
La ENSU también detalla las demandas más urgentes que siguen sin respuesta. Baches en calles y avenidas encabezan la lista con 86.4%, seguidos por fallas en el suministro de agua potable (63.9%) y embotellamientos constantes (61.2%). A ello se suman alumbrado público deficiente, coladeras tapadas, hospitales saturados, inseguridad persistente y delitos como robos, extorsiones y fraudes.
El diagnóstico se agrava con problemas estructurales: drenaje colapsado, parques abandonados, transporte público deficiente, recolección irregular de basura, tratamiento inadecuado de aguas residuales y mercados públicos en mal estado.
El mensaje ciudadano es claro. En Xochimilco, Tláhuac y Azcapotzalco, la gente no solo vive con miedo e incomodidad, sino con la certeza de que sus gobiernos locales no están dando resultados, profundizando el desgaste institucional y el enojo social en la capital.