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A más de un año de su gobierno la administración enfrenta acusaciones de incurrir en las mismas prácticas que denunció, el actual edil antes como diputado
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
A poco más de un año de haber asumido la presidencia municipal de Naucalpan, Isaac Montoya enfrenta señalamientos por incurrir en contradicciones respecto al discurso que sostuvo durante tres años como diputado local, cuando fue uno de los principales críticos de la administración panista encabezada por Angélica Moya.
Más de una vez, Diario Basta! y Edomex Hoy dio cuenta en nuestras páginas que desde el Congreso del Estado de México, Montoya cuestionó de manera constante el manejo de la seguridad pública, el deterioro de los servicios municipales, la falta de obra con impacto social y la supuesta incapacidad del gobierno municipal para atender las demandas ciudadanas. Sin embargo, a más de un año de su gestión, varios de esos problemas persisten e incluso muestran indicadores preocupantes.
De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Naucalpan continúa entre los municipios con mayor incidencia delictiva en el Estado de México. Delitos como robo a transeúnte, robo de vehículo y extorsión se mantienen en niveles elevados. A ello se suma que, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), más del 80 por ciento de la población percibe su municipio como inseguro, una cifra similar a la registrada durante el gobierno anterior.
En materia de servicios públicos, colonias de alta densidad poblacional siguen reportando desabasto de agua potable, fallas en la recolección de basura y calles en malas condiciones. Estas carencias fueron parte central de las críticas que Montoya dirigía a Angélica Moya, hoy replicadas en su propia administración sin una solución estructural visible.
La incongruencia también se refleja en el discurso político. Mientras como legislador exigía transparencia, rendición de cuentas y resultados inmediatos, actualmente su gobierno justifica los rezagos con argumentos similares a los que antes descalificaba, apelando a herencias administrativas y limitaciones presupuestales.
A más de un año de gobierno, analistas locales coinciden en que Isaac Montoya “enfrenta el desafío de demostrar con hechos la diferencia prometida”, en un municipio donde la ciudadanía comienza a contrastar el discurso de oposición con la realidad del ejercicio del poder.
