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REDACCION
GRUPO CANTÓN
La crisis en los servicios de agua y drenaje en Valle de Chalco, obligó a la intervención directa del gobierno federal, evidenciando la incapacidad de la administración municipal para atender problemas básicos.
Cuatro proyectos de infraestructura hídrica, considerados urgentes para prevenir inundaciones y garantizar el abasto de agua, quedarán en manos de la Federación, en un rescate que deja en segundo plano a la autoridad local.
Las obras planteadas incluyen la sustitución de dos tramos críticos del colector Chimalhuacán, una red con más de 30 años de antigüedad cuya vida útil está agotada. Hundimientos, sismos y el paso constante de transporte pesado, han deteriorado la infraestructura, generando colapsos y socavones que ponen en riesgo a colonias enteras y a vialidades estratégicas. A ello se suman dos líneas de conducción de agua potable para zonas que, pese a su densidad poblacional, carecen de suministro regular.
De acuerdo con el organismo local de agua, los trabajos se concentran en áreas como Xico y Santa Catarina, donde el desabasto y las anegaciones son recurrentes. Sin embargo, la magnitud de las obras supera la capacidad financiera y operativa del ayuntamiento, que ahora depende del Programa para el Mejoramiento del Oriente del Estado de México y de recursos federales para avanzar.
La revisión de los proyectos está prevista para los primeros días de febrero, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Delfina Gómez Álvarez evalúen su viabilidad. Mientras tanto, el alcalde Alan Velasco ha trasladado la expectativa y la responsabilidad al ámbito federal.
El mensaje político es claro: la gestión municipal quedó rebasada y requiere del respaldo del gobierno federal para cumplir con lo elemental. El rescate será federal, pero la factura política apunta a una administración local incapaz de resolver por sí misma las carencias históricas de Valle de Chalco.