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JAVIER LETHER
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.– La presión económica se ha convertido en una constante para millones de hogares en el país. En plena cuesta de enero, casi seis de cada diez mexicanos viven preocupados por sus deudas y su situación financiera, de acuerdo con una encuesta nacional realizada por QuestionMarkmx.
El estudio revela que 59% de la población se siente algo o muy preocupada por su situación económica, reflejo de un escenario marcado por el aumento de precios, el encarecimiento de servicios básicos y la dificultad para cubrir compromisos financieros mes con mes.
Aunque 44% de los encuestados considera que sus deudas son “algo manejables”, esta percepción no se traduce necesariamente en tranquilidad. Para una parte importante de la población, el estrés financiero persiste aun cuando logran mantenerse al corriente, debido a ingresos insuficientes y a la fragilidad de la economía familiar.
La encuesta muestra además que 31% considera que sus deudas son poco manejables, mientras que 3% admite que son completamente inmanejables, lo que evidencia un nivel de vulnerabilidad que va más allá de simples ajustes presupuestales.
Este panorama se agudiza durante la llamada cuesta de enero, en un contexto donde la inflación anual cerró diciembre de 2025 en 3.69%, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI. Rubros que impactan directamente el gasto cotidiano, como alimentos, bebidas y tabaco, registraron un aumento anual de 5.02%, mientras que vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles subieron 3.26%. El transporte, por su parte, presentó un incremento anual de 1.78%, según la clasificación por finalidades del consumo.
Además, la canasta de consumo mínimo —que incluye los bienes indispensables para subsistir— acumuló una inflación anual de 3.75%, lo que refleja la presión constante sobre los hogares con menores ingresos.
Más allá de las cifras, los resultados retratan una sensación generalizada de precariedad, donde cumplir con las deudas implica sacrificar ahorro, descanso o incluso necesidades básicas. Para millones de personas, la preocupación financiera ya no es una excepción, sino parte de la vida cotidiana.