Visitas
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
Durante 2025 y lo que va de 2026, Nicolás Romero se ha mantenido como uno de los municipios con mayor incidencia delictiva en el Estado de México, sin que el gobierno de la alcaldesa Yoselin Mendoza haya logrado revertir la tendencia. Las cifras oficiales más recientes del Semáforo Delictivo y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, muestran que los delitos de alto impacto continúan en niveles críticos, lo que refleja la falta de una estrategia eficaz y omisiones institucionales por parte de la administración municipal.
En el último informe anual disponible, Nicolás Romero registró 77 homicidios, con una tendencia al alza que continuará en 2025, así como 74 denuncias por extorsión, un delito que se ha convertido en una de las principales lacras para comerciantes y transportistas.
A esto se suman más de mil casos de lesiones dolosas y decenas de denuncias por violación, lo que coloca al municipio en los primeros lugares del estado en diversas categorías delictivas.
A pesar de este panorama, el gobierno no ha presentado resultados medibles que indiquen una reducción sostenida de la violencia.
Colonias y zonas como la cabecera municipal, San Ildefonso, El Tráfico, Vicente Guerrero, La Libertad y zonas comerciales cercanas a las vías principales concentran constantes reportes de robos con violencia, asaltos a transeúntes, robo de vehículos y motocicletas, delitos que continúan ocurriendo incluso durante el día. Los vecinos señalan la ausencia de patrullajes efectivos, los tiempos de respuesta tardíos y la sobrecarga de trabajo de la policía municipal, un problema que persiste.
Aunque la alcaldesa ha anunciado operaciones y coordinación con agencias estatales y federales, los resultados no se reflejan en la reducción de la delincuencia ni en la percepción ciudadana. Encuestas locales y reportajes periodísticos ubican a Nicolás Romero entre los municipios con peor percepción de seguridad, lo que muestra una discrepancia entre el discurso oficial y la realidad.
La permanencia de altos índices de homicidios, extorsiones y robos, así como la concentración de la delincuencia en colonias específicas, muestran una ineficacia estructural del gobierno municipal, cuya administración no ha logrado contener ni prevenir la violencia, dejando a la población en un contexto de constante inseguridad y falta de protección efectiva.