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Muere anciano en barranco, el cuerpo no presentaba huellas visibles de violencia

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La tarde del sábado terminó en tragedia en la comunidad de San José de la Laguna, en el municipio de Tejupilco, donde un hombre de 67 años fue hallado sin vida al fondo de un precipicio

REDACCION
GRUPO CANTÓN

El sábado cayó la noche con olor a muerte en San José de la Laguna. Un grupo de vecinos que caminaba por una vereda de tierra, en las inmediaciones de un barranco de la zona alta de Tejupilco, se topó con una escena que heló la sangre: el cuerpo sin vida de un hombre yacía al fondo del precipicio, inmóvil, vencido por la caída y el silencio.

El hallazgo provocó gritos y llamadas desesperadas a los servicios de emergencia. Minutos después, policías municipales y paramédicos descendieron con dificultad por la ladera, sólo para confirmar lo inevitable. El hombre, de aproximadamente 67 años, ya no contaba con signos vitales. La muerte había llegado antes que cualquier auxilio.

Lo inquietante fue que el cuerpo no mostraba heridas visibles, ni rastros evidentes de violencia. No había sangre esparcida, ni señales claras de una agresión directa. Ese detalle encendió el murmullo entre los curiosos que se agolparon detrás del acordonamiento. “Parece que se quedó dormido ahí abajo… pero nadie se duerme en un barranco”, dijo un vecino con la voz temblorosa.

Algunos habitantes especularon que el adulto mayor pudo haber resbalado accidentalmente, mientras otros temen que un desvanecimiento lo haya lanzado al vacío. No faltaron quienes, en voz baja, insinuaron una posibilidad más oscura. “Aquí uno ya no sabe”, murmuró una mujer mientras se persignaba.

Peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México realizaron el levantamiento del cuerpo en una maniobra lenta y tensa, documentando cada detalle del terreno. El cadáver fue trasladado al Servicio Médico Forense, donde la necropsia será clave para determinar si la muerte fue producto de un accidente, una causa natural o algo más.

En San José de la Laguna, la imagen del anciano tendido en el fondo del barranco quedó grabada en la memoria colectiva. Una muerte silenciosa, profunda, que dejó a una familia rota y a toda una comunidad atrapada entre el miedo y la duda.

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