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Una explosión de gran potencia sacudió el taller de pirotecnia ubicado en la comunidad de Santiago Huitlapaltepec, provocando escenas de pánico entre vecinos
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El infierno se anunció con un trueno seco y brutal que partió el aire de Santiago Huitlapaltepec. Una violenta explosión sacudió el taller de pirotecnia conocido como “El Cuarto de Barril”, en Donato Guerra, levantando una nube espesa de humo y polvo que cubrió calles y viviendas cercanas. El estallido fue tan fuerte que las paredes del inmueble se vinieron abajo como castillos de arena, dejando un paisaje de escombros, fierros retorcidos y restos chamuscados.
Vecinos relatan que el suelo vibró y los vidrios se cimbraron como si se tratara de un sismo. “Sentí que la casa se iba a caer, fue un golpe seco y luego el olor a pólvora quemada”, narró una mujer que salió corriendo con sus hijos, convencida de que habría muertos. Otros testigos aseguran que el estruendo se escuchó a varios kilómetros, seguido de gritos y una estampida de personas buscando ponerse a salvo.
Minutos después, elementos de Protección Civil, policías municipales y estatales arribaron a la zona, acordonando el perímetro ante el temor de nuevas detonaciones.
El ambiente era tenso: cada chispa y cada crujido levantaban el miedo de una explosión en cadena. Tras una revisión minuciosa, las autoridades confirmaron que, de manera milagrosa, no había personas dentro del taller al momento del estallido.
El saldo oficial fue de cuantiosos daños materiales y un pueblo sacudido por el terror. Las causas de la explosión aún no han sido esclarecidas y ya se iniciaron investigaciones para determinar responsabilidades. Mientras tanto, el olor a pólvora sigue impregnado en el ambiente y en la memoria de los habitantes, que saben que esta vez la muerte pasó de largo, pero dejó su amenaza escrita entre los escombros.