Visitas
Habitantes de la comunidad de San Pedro Techuchulco, denuncian una crisis sanitaria que se ha prolongado por más de 15 años debido a ineficiencia de su sistema de alcantarillas y agua pública
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En San Pedro Techuchulco, comunidad del municipio de Joquicingo, la vida cotidiana transcurre entre aguas negras, malos olores y un riesgo sanitario permanente.
Desde hace más de 15 años, decenas de familias padecen el colapso del sistema de drenaje, una problemática que ha sido ignorada sistemáticamente por las autoridades municipales y que se ha profundizado bajo la gestión de la presidenta Danaé Espinoza.
El qué de la denuncia es contundente: el drenaje ya no cumple su función y las aguas residuales brotan al interior de viviendas, patios y calles. El dónde es una comunidad históricamente marginada; el cuándo, una crisis prolongada que se ha normalizado por la falta de respuesta oficial; y el por qué apunta directamente a la negligencia y opacidad del gobierno local, que no ha presentado un proyecto serio de rehabilitación.
Vecinos relatan que niños y adultos mayores enfrentan infecciones constantes, mientras actividades básicas como cocinar, asearse o dormir se vuelven una prueba diaria. “No es un problema nuevo, es un abandono de años. Hemos entregado oficios, solicitado audiencias y nadie da la cara”, denunció un habitante afectado.
La indignación creció al conocerse que el ayuntamiento planea conectar otra colonia a la misma red colapsada, una decisión que vecinos califican de irresponsable y peligrosa. Para la comunidad, esta medida refleja una total falta de planeación y un desprecio por la salud pública.
El señalamiento político es directo: la administración de Danaé Espinoza ha sido incapaz de atender una necesidad básica y urgente, optando por el silencio y la inacción. En Joquicingo, el drenaje colapsado no es solo una falla técnica, sino el símbolo de un gobierno que ha dado la espalda a su gente y ha permitido que la insalubridad se convierta en parte del paisaje cotidiano.