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Bloquearon la avenida Recursos Hidráulicos en protesta por el incumplimiento de acuerdos derivados de la construcción de esta obra que conectará con el AIFA
REDACCIÓN
Alrededor de 200 ejidatarios bloquearon la avenida Recursos Hidráulicos, en el municipio de Tultepec, para denunciar afectaciones a sus tierras y caminos ocasionadas por la construcción del Tren Suburbano al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
El bloqueo se instaló a la altura de la estación Teyahualco, vialidad paralela a las vías ferroviarias; en frente de un campamento de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), dependencia encargada de concluir la obra desde septiembre de 2024.
La protesta reunió a habitantes de ejidos de Tultepec, Nextlalpan, Tonanitla y Tultitlán, quienes acusan el incumplimiento reiterado de acuerdos relacionados con la construcción del Tren Suburbano que conectará Buenavista con el AIFA.
Con pancartas, llantas y consignas, denunciaron que las autoridades federales, particularmente la Sedena, han ignorado sus demandas pese a los múltiples llamados al diálogo. “Nos prometieron respeto a nuestras tierras y hoy vemos caminos, maquinaria y obras sin permiso ni compensación”, reclamó uno de los ejidatarios.
Acusaron que las obras invadieron caminos de uso común sin cumplir con el procedimiento de ocupación previa que marca la Ley Agraria y señalaron que el proyecto ferroviario ha generado daños directos a parcelas agrícolas, así como la ocupación irregular de terrenos ejidales utilizados para obras complementarias.
A ello se suman afectaciones por inundaciones, que atribuyen a la modificación de cauces naturales y canales de riego durante la construcción. “Cuando llovió fuerte, el agua se metió a los sembradíos. Perdimos cosechas y nadie respondió”, relató un productor de la zona.
Aunque el Gobierno federal ha informado que el Tren Suburbano al AIFA presenta un avance superior al 90 por ciento y prevé iniciar operaciones en 2026, las comunidades aseguran que el progreso técnico contrasta con el abandono social. Para las familias afectadas, el proyecto simboliza promesas rotas y un desarrollo que no consideró a quienes habitan el territorio.
Los ejidatarios advirtieron que el bloqueo se mantendrá de manera indefinida hasta obtener respuestas formales y compromisos por escrito que reparen los daños. Mientras tanto, la vialidad permanece cerrada y la tensión crece en una región donde el reclamo central no es frenar el desarrollo, sino exigir que éste no pase por encima de los derechos comunitarios.