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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El olor a madera fresca y savia delató lo que una lona mal colocada intentaba ocultar. Así comenzó una persecución que terminó con tres presuntos talamontes esposados y una camioneta cargada con troncos robados, en una escena que sacudió la tranquilidad del municipio de Capulhuac.
Los hechos ocurrieron cuando elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado de México y policías municipales detectaron un vehículo sospechoso circulando con la parte trasera cubierta. Al marcarle el alto, el conductor aceleró sin miramientos, iniciando una huida temeraria por calles y caminos locales, levantando polvo y miedo a su paso.
“Se oyó el rechinido de las llantas y luego las sirenas; pensé que alguien iba a salir muerto”, relató un vecino que presenció la escena desde la banqueta, aún con el susto marcado en el rostro. Otro testigo afirmó que la camioneta zigzagueaba, cargada de troncos, como si en cualquier momento fuera a volcar.
La fuga duró poco. Metros adelante, una maniobra policial cerró el paso al vehículo. Al inspeccionarlo, los agentes encontraron siete metros cúbicos de madera recién cortada, aún húmeda, sin sellos ni permisos. Los ocupantes, identificados como Rogelio, Pedro y Alfonso, no pudieron acreditar la legal procedencia de la carga ni justificar su transporte.
Los tres hombres fueron detenidos y trasladados a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, con sede en Metepec, donde se inició una carpeta de investigación. Las autoridades advirtieron que el delito de tala ilegal es considerado grave en la entidad y puede castigarse con más de 20 años de prisión, además de fuertes sanciones económicas.
Mientras tanto, la madera incautada quedó como prueba muda del daño al bosque: troncos arrancados a la fuerza, huellas frescas de un crimen ambiental que, esta vez, no quedó impune.
