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Por Juan R. Hernández
Los Lobo se quedaron sin territorio y sin liderazgo en la Ciudad de México.
El diputado suplente Víctor Hugo Lobo Rodríguez fue sacado del Congreso capitalino cuando el diputado titular Gerardo Rodríguez García regresó para tomar la curul que nunca debió soltar, dejando al descubierto el nepotismo con el que su papá, Víctor Hugo Lobo Román intentó mantenerse con vida en la política de la Ciudad de México.
La maniobra de su imposición fue burda desde el principio: colocar al hijo como diputado suplente, presionar al propietario y repetir la vieja trampa del “juanito”.
Pero esta vez el cálculo falló.
Rodríguez García no se prestó al juego y decidió recuperar su espacio, dinamitando el último bastión del cacicazgo familiar.
El mensaje es contundente: sin curul, sin operadores y sin margen de maniobra, Lobo Román queda políticamente liquidado.
Lo que alguna vez fue un grupo con control territorial hoy es apenas un recuerdo incómodo dentro de Morena. La política no perdona excesos, y menos cuando se confunde el poder público con herencia familiar.