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Frentes fríos atípicos y la confianza social tras la pandemia detonaron un aumento significativo de padecimientos respiratorios
JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- La relajación en el uso de cubrebocas, el hacinamiento en espacios cerrados y las bajas temperaturas provocaron un repunte de enfermedades respiratorias durante la actual temporada invernal en la Ciudad de México, alertó Claudia Alonso, médica otorrinolaringóloga del Hospital Ángeles Acoxpa.
En entrevista con Diario Basta, la especialista en otorrino explicó que, aunque se pensaba que el periodo de mayor riesgo había quedado atrás, los frentes fríos atípicos y la confianza social tras la pandemia detonaron un aumento significativo de padecimientos respiratorios. “Las estaciones se han modificado por el cambio climático y eso ha alargado la temporada de frío, lo que favorece la circulación de virus”, señaló.
De acuerdo con su experiencia clínica reciente, el 50% de las consultas correspondieron a rinitis alérgica y vasomotora, mientras que la influenza representó alrededor del 30% de los casos. En tanto, rinovirus y adenovirus concentraron 10%, COVID-19 apenas 5%, y el resto se relacionó con infecciones bacterianas como sinusitis y complicaciones derivadas de cuadros virales mal atendidos. Además, se registró un 10% de laringitis virales, asociadas al frío y al espesamiento del moco en las vías respiratorias.
La doctora Alonso explicó que el frío afecta directamente los mecanismos de defensa del organismo. “Los cilios nasales, que son los encargados de atrapar y movilizar el moco con virus y bacterias, se paralizan con las bajas temperaturas. Además, la defensa innata de las mucosas disminuye, lo que facilita que los virus entren al cuerpo”, detalló.
Indicó que la influenza se propagó con mayor rapidez en escuelas y posteriormente en adultos, principalmente por el hacinamiento en espacios cerrados, la disminución del lavado de manos y el abandono del cubrebocas, incluso en hospitales, oficinas y transporte público. “Existe la falsa idea de que la influenza no es peligrosa y eso genera confianza excesiva”, advirtió.
Aunque no se registraron complicaciones graves, la especialista destacó que la vacunación ayudó a contener cuadros severos. No obstante, hizo un llamado a no bajar la guardia: usar cubrebocas en lugares cerrados y transporte público, mantener una higiene constante de manos, consumir vitamina C y D, abrigarse adecuadamente y evitar enviar a niños enfermos a la escuela.
Finalmente, aclaró que el frío por sí solo no enferma, pero sí predispone al cuerpo a infecciones. “Debe existir contacto con un virus o bacteria; el frío facilita la entrada porque debilita las defensas”, concluyó.